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Parte 2El Sábado en el Nuevo TestamentoLas Enseñanzas de Jesucristo Sobre los Mandamientos de DiosLa llave más importante para entender, para poder entender la Biblia, Antiguo Testamento y Nuevo Testamento, es saber quién Jesucristo era antes que Él fue concebido en la virgen María y nacido de carne. Esto tiene gran relación en la persona y autoridad de Jesucristo. Aquí está lo que revela el evangelio de Juan sobre Jesucristo: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho” (Juan 1:1-3). ¿Qué nos está diciendo esto? Vamos a examinar de nuevo lo que ya sabemos. Hemos visto que EN EL PRINCIPIO DIOS CREO TODAS LAS COSAS, Y QUE EL QUE HIZO LA CREACIÓN FUE EL QUE MAS LUEGO VINO Y SE HIZO JESUCRISTO. Este entendimiento es de mayor importancia porque significa que Jesucristo es el creador del sábado del séptimo día. Él fue el que lo bendijo, lo santificó, lo hizo sagrado, y el que ordenó que fuese observado para siempre. Además, el apóstol Juan nos está diciendo que el Señor Dios del Antiguo Testamento, quien se convirtió en Jesucristo el Nuevo Testamento, era, en realidad, el que dio los Diez Mandamientos y todas las leyes, mandamientos, estatutos y juicios hacia antiguo Israel en el Monte Sinaí. Dios nos ha dicho que estas leyes, mandamientos, estatutos y juicios son santos, justos y buenos. Dios nos dio estas cosas para nuestro bien para que Él nos pudiera bendecir en todo, porque Dios nos ama. (Vea Deuteronomio 4:1, 37-40; 5:29-33; 6:1-6, 17-18, 24-25; 7: 6-15; 10:12-15; 11:1-28--Por favor lea todas estas Escrituras antes que siga. Es muy importante, para que usted pueda entender el impacto entero de las enseñanzas de Jesucristo en el Nuevo Testamento. Cuando Jesucristo empezó Su ministerio, Él lo hizo bastante claro, sobre Su relación con las leyes de Dios. ¡Estas eran las mismas leyes y mandamientos, cual Él, como el Señor Dios del Antiguo Testamento creó y ordenó que fuesen guardadas para siempre! Jesucristo no Abolió la Ley o los ProfetasCuando Jesucristo empezó Su ministerio Él lo hizo bastante claro con respecto los mandamientos de Dios--y también sobre los profetas. ¡Él no quería que nadie estuviera en duda! Esto fue lo que Él dijo, “No penséis [que significa no lo dejes ni entrar en tu mente] que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir” (Mateo 5:17). ¡Pero aún, es declarado por la mayoría de los ministros que profesan ser cristianos que Jesucristo vino para abolir las leyes y mandamientos de Dios, cuando Jesucristo explícitamente lo hizo bastante claro que Él no vino para ese propósito! Ahora usted necesita juzgar sus creencias en relación a las enseñanzas de Jesucristo. Preguntase esto: “¿Voy a creer en Dios, la Palabra de Dios, Jesucristo y Sus enseñanzas, o voy a creer las enseñanzas y doctrinas de los hombres?” Con esto en mente, lea el próximo versículo: “Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido” (versículo 18). ¿Existe todavía el cielo y la tierra? La respuesta es un rotundo, ¡SÍ! Todavía existen. ¿Qué significa esto? El cielo y la tierra todavía son testigos que las leyes y mandamientos de Dios todavía están en acción y en efecto. Además, ¿en que manera mira Jesucristo la observancia de los mandamientos? ¿Castiga Él al que guarda los mandamientos, tal como los líderes religiosos y pastores dicen, o bendice Él al que guarda los mandamientos? ¿Qué dice Él con respecto de los que quebrantan los mandamientos? ¡ESCUCHE LAS PALABRAS DE JESUCRISTO! ¿SI USTED CREE QUE ÉL ES SU SALVADOR, ESTÁ USTED DISPONIBLE A CREER EN SUS PALABRAS? ¿ESTÁ USTED DISPONIBLE A OBEDECER SUS ENSEÑANZAS? ¿ESTÁ USTED DISPONIBLE A SEGUIR SU EJEMPLO? ¡Estás en peligro de perder tu salvación eterna! ¡Jesucristo lo hizo bastante claro de cuáles leyes y mandamientos Él estaba hablando! “De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos [significando que él o ella nunca entrará en el reino de Dios y nunca recibirá salvación]; mas cualquiera que los haga y los enseñe, este será llamado grande en el reino de los cielos” (versículo 19). Jesucristo mismodijo que somos bendecidos, no castigados, si hacemos y enseñamos aún el más pequeño de los mandamientos. Además, cuando le preguntaron qué tenía que hacer una persona para heredar vida eterna, Jesucristo dio esta respuesta: “...Mas si quieres entrar en la vida, guarda [Griego: poiaoo-- significando practicando] los mandamientos” (Mateo 19:17). Pues el joven rico, respondió diciendo que él había guardado los mandamientos desde su niñez. Jesús respondió diciendo, que él debiera de vender todo lo que tenía, porque el guardar de los mandamientos, mientras son requeridos para entrar hacia la vida, no son suficiente solos. Esto es exactamente lo que los cristianos primitivos del Nuevo Testamento fueron enseñados. En los años 90 d.C., el apóstol Juan lo hizo bastante claro que los cristianos tenían que guardar los mandamientos de Dios. Nota: “Y cualquiera cosa que pidiéremos larecibiremos de él, porque guardamos sus mandamientos, y hacemos las cosas que sonagradables delante de él...Y el que guarda sus mandamientos permanece en Dios, y Dios en él; Y en esto sabemos que él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado”(I Juan 3:22,24). Cuando los apóstoles fueron confrontados sobre sus enseñanzas y predicación, nota lo que ellos dijeron: “Respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres...Y nosotros somos testigos suyos de estas cosas, y también el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios a los que le obedecen” (Hechos 5:29,32). No hay duda que todavía estamos obligados a obedecer a Dios, en vez que a los hombres. Tenemos que estar disponibles a rechazar las enseñanzas de los hombres. Si no lo hacemos nunca recibiremos el Espíritu Santo o vida eterna. Todas las Leyes de Dios son Basadas en AmorJesucristo enseñó que la fundación entera para las leyes y mandamientos de Dios es el amor de Dios. Un abogado le preguntó a Jesús sobre la ley, diciendo, “Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento de la ley? Nota la respuesta de Jesús: “Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas” (Mateo 22:36-40). Jesús extendió el significado estos dos grandes mandamientos aún más, tal como registrado en el evangelio de Juan. Jesús dijo, “Si me amáis, guardad mis mandamientos. El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él...El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él. El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió” (Juan 14:15-24). ¡Nada podría estar más claro!Si amamos a Jesucristo,estaremos guardando sus mandamientos. Si alguien ama a Dios el Padre y Jesucristo, ese amor es activo y siempre continúa. No cabe duda que Jesucristo significa que tenemos que guardar Sus mandamientos, sino también sus palabras. Además, ¡esos mandamientos y palabras son las de Dios el Padre! ¿Desea Dios que usted guarde el sábado? ¡Absolutamente! ¡No cabe duda! Guardando los mandamientos de Dios, que incluye el sábado del séptimo día semanal, es la manera por cual podemos saber que amamos a Dios: “En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios: cuando amamos a Dios, y guardamos sus mandamientos. Pues este es el amor de Dios, que guardemos sus mandamientos, y sus mandamientos no son gravosos” (I Juan 5:2-3). Además, el guardar de los mandamientos es la clave para recibir respuestas para nuestras oraciones. “Y cualquiera cosa que pidiéremos [en oración] la recibimos de él, porque guardamos sus mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante de él” (I Juan 3:22). Ciertamente, guardando el sábado en una manera amorosa, fiel, y adorando a Dios, “en espíritu y verdad” es agradable a Él. Esto es parte de amar a Dios. ¡Uno no puede verdaderamente amar a Dios, si uno está quebrantado los mandamientos de Dios! Con esto en mente, ahora podemos completamente entender las enseñanzas de Jesucristo y el ejemplo con respecto el sábado y las enseñanzas inspiradas del Nuevo Testamento. La Enseñanza y Ejemplo Con Respecto al Sábado Jesucristo Guardó el SábadoJesucristo observó el sábado del séptimo día como una costumbre, era algo que Él siempre hizo. Encontramos esto en el Cuarto Capítulo del Evangelio de Lucas. Este evento es muy significante porque esto fue cuando Jesucristo empezó a predicar el evangelio en Galilea: “Vino a Nazaret, donde se había criado; y en el sábado entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer” (Lucas 4:1-6). Después que Jesús se fue de Nazaret, Él continúo por todo Galilea y le enseñaba a la gente durante los sábados. Él no proclamó que Él había venido para abrogar el mandamiento con respecto el sábado. ¡Nota! “Descendió Jesús a Capernaum, ciudad de Galilea; y LOS SÁBADOS LES ENSENABA. Y se admiraban de su doctrina, porque su palabra era con autoridad” (Lucas 4:31-32). Jesús predicó en muchos sábados consecutivos. El sábado tal como aprendimos anteriormente fue hecho para ser una bendición para toda la humanidad. Jesús usó el sábado para predicar, enseñar y extender las bendiciones de Dios a través de curar y echar afuera demonios. Jesucristo usó el sábado para liberar la gente de sus pecados--!NO PARA DIRIGIRLOS HACIA AL PECADO! Pues, el sábado es un día de redención y salvación--¡un día de bendición! Jesús Sano Durante el Sábado Para Dar un Ejemplo de Hacer el BienMarcos también registro que Jesús curó a varias personas durante el sábado. Nota: “Otra vez entró Jesús en la sinagoga; y había allí un hombre que tenía seca una mano. Y le acechaban para ver si en el sábado le sanaría, a fin de poder acusarle [nota el actitud de odio e implacable de los líderes religiosos judíos]. Entonces dijo al hombre que tenía la mano seca: Levántate y ponte en medio. Y les dijo: ¿Es lícito en los sábados hacer bien, o hacer mal; salvar la vida, o quitarla? Pero ellos callaban. Entonces, mirándolos alrededor con enojo, entristecido por la dureza de sus corazones, dijo al hombre: Extiende tu mano. Y él la extendió, y la mano le fue restaurada sana. Y salidos los fariseos, tomaron consejo con los herodianos contra él para destruirle” (Marcos 3:1-6). Dios nunca hizo el sábado como un día gravoso para la gente . Sin embargo, los líderes judíos religiosos añadieron centenares y centenares de cosas que se podían hacer y no se podían hacer, cual en realidad, sobrecargo el sábado con restricciones rigurosas. Esto lo hizo imposible para verdaderamente guardar el sábado como Dios lo intentó-- de ser un día de reposo, alegría y de adorar a Dios en espíritu y verdad. El sábado fue creado como un día de liberación de nuestros labores y trabajo físico. Su intención fue para ser un día de amar a Dios, acercándonos a Él y para tener compañerismo con Él (I Juan 1:3-4). Tal como el sábado es una bendición para nosotros, como un día de reposo de nuestros labores, también debe de ser usado como un día de liberación de nuestros pecados. Por esto fue que Jesús continuamente curo durante el sábado. En el quinto capítulo de Juan, de nuevo encontramos el actitud amoroso, de perdón y curativo y los hechos de Jesús comparado con el actitud santurrón e hipócrita de los fariseos. Tanto, que en las mentes de los fariseos, el hecho de Jesús de curar durante el sábado, fue declarado por ellos quebrantado el sábado. En realidad, el hecho de Jesús curar fue una extensión de la generosidad amorosa de Dios, cual es una expresión apropiada del significado e intento del sábado. Dios creó el sábado para que la humanidad pudiera estar en contacto con el Verdadero Dios y para recibir Sus bendiciones. ¿Qué bendición más grande pudo haber recibido de Dios un hombre paralizado, que ser curado durante el sábado? Vamos a examinar esto con más profundidad: “Y había allí un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo. Cuando Jesús lo vio acostado, y supo que llevaba ya mucho tiempo así, le dijo: ¿Quieres ser sano? Señor, le respondió el enfermo, no tengo quien me meta en el estanque cuando se agita el agua; y entre tanto que yo voy, otro desciende antes que yo. Jesús le dijo: Levántate, toma tu lecho, y anda. Y al instante aquél hombre fue sanado, y tomó su lecho, y anduvo. Y era sábado aquel día. “Entonces los judíos dijeron a aquel que había sido sanado: Es sábado, no te es lícito llevar tu lecho [Esto era en referencia a una ley tradicional que los judíos añadieron, porque Jesús lo curo y le dijo que tomara su lecho, Jesús no mandaría a cualquiera pecar]. El les respondió: El que me sanó, él mismo me dijo: Toma tu lecho y anda. Entonces le preguntaron: ¿Quién es el que te dijo: Toma tu lecho y anda? Y el que había sido sanado no sabía quien fuese, porque Jesús se había apartado de la gente que estaba en aquel lugar. “Después le hallo Jesús en el templo, y le dijo: Mira, has sido sanado, no peques más, para que no te venga alguna cosa peor.” (Juan 5:5-15). ¿Cómo reaccionaron los judíos? ¿Estaban ellos contentos que Jesús curó al hombre? ¡No! ¿Desearon ellos a seguirlo como el Hijo de Dios? ¡Absolutamente no! Nota su reacción: Y por esta causa los judíos perseguían a Jesús, y procuraban matarle, porque hacía estas cosas en el sábado. Y Jesús les respondió: Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo. Por esto los judíos aun más procuraban matarle, porque no sólo quebrantaba el sábado, sino que también decía que Dios era su propio Padre, haciéndose igual a Dios. Respondió entonces Jesús, y les dijo: De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente.” (Versículos 16-19). Los judíos no entendían que una obra espiritual tal como curar, ayudar a los pobres y destituidos, durante el sábado glorifica a Dios y que haciendo el bien tal como esto es parte de las buenas obras del sábado. No es un trabajo de labor para ganancia. Jesucristo es el Señor del Sábado ¡Él no es el Señor del Domingo!Después de otra disputa sobre la observancia del sábado, porque los discípulos arrancaron espigas y comieron, ¡Jesús lo hizo absolutamente claro que Él es el Señor del sábado! “También les dijo: EL SÁBADO FUE HECHO POR CAUSA DEL HOMBRE, Y NO EL HOMBRE POR CAUSA DEL SÁBADO [¡Jesús tenía que saber, porque Él fue que lo creo!] POR TANTO, EL HIJO DEL HOMBRE ES SEÑOR AUN DEL SÁBADO” (Mr. 2:27-28). Nada puede ser más cierto, Jesucristo como el creador del sábado es Su dueño. ¡LEA ESTAS ESCRITURAS DE NUEVO! ¿QUÉ DIJO JESÚS? ¿CUÁL ES EL DÍA DEL SEÑOR, SU DÍA? ¿ERA EL DOMINGO? ¡Absolutamente, no! El día del Señor no es el domingo, tal como los que profesan ser cristianos han sido enseñados, Jesús dijo que el día del Señor era el sábado. ¡Él es Señor de ese día! El sábado es el séptimo día de la semana. No es el domingo, conocido como el primer día de la semana. Por lo tanto, el verdadero día del Señor del Nuevo Testamento es el sábado semanal del séptimo día. Los Apóstoles Observaban el SábadoLa orden de Jesucristo antes de subir al cielo fue muy claro. Nota lo que Él ordenó a los apóstoles hacer y enseñar: “Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. ENSEÑÁNDOLES QUE GUARDEN TODAS LAS COSAS QUE OS HE MANDADO: y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo [Griego Aion, significando siglo]. (Mateo 28: 18-20). Vamos a entender de las mismas palabras de Jesucristo, que los apóstoles tenían que enseñary hacer aquellas cosas que aprendieron de Jesús. ELLOS NO APRENDIERON NADA SOBRE EL DOMINGO COMO UN DÍA DE ADORACIÓN. Podemos estar seguro de eso porque los apóstoles originales nunca lo enseñaron. De hecho, la historia demuestra que fue casi 300 años antes que Constantino impuso del domingo como un día de adoración. Es muy claro de las Escrituras que Constantino no tuvo ninguna autoridad para cambiar el mandamiento con respecto al sábado de Dios. En el libro de los Hechos encontramos que el apóstol Pablo le enseñó a la gente durante cada sábado. De hecho, cuando Pablo primero empezó a predicar en Grecia, él observó el sábado. Ya que no habían sinagogas en la área, él buscó un lugar de oración donde la gente estaban observando el sábado. Aquí está lo que Lucas nos dice: Y de allí [fuimos] a Filipos, que es la primera ciudad de la provincia de Macedonia, y una colonia; y estuvimos en aquella ciudad algunos días. Y un sábado salimos fuera de la puerta, junto al río, donde solía hacerse la oración; y sentándonos, hablamos a las mujeres que se habían reunido.” (Hechos 16:12-13). Pablo estaba predicandole a los Gentiles en esta área de Grecia. Aún más importante, vemos que los Gentiles estaban guardando el sábado antes que Pablo les predicó. Esto es lo contrario de lo que los teólogos dicen. Porque ellos menosprecian las leyes de Dios, ¡ellos enseñan que el sábado es para los judíos, y el domingo, para los Gentiles! ¡Esto es una mentira! ¡Pablo enseñó a los Gentiles durante el sábado y les enseñó guardar el sábado! Sería un tiempo perfecto para Pablo empezar a enseñarles a los Gentiles que ellos no tenían que observar el sábado del séptimo día, ¿cierto? Pero, ¿acaso hizo esto él? ¡NO, Él NO LO HIZO! Vamos a ver más ejemplos de las enseñanzas y costumbres de Pablo. “Y Pablo, como acostumbraba, fue a ellos, y por tres sábados discutió con ellos” (Hechos 17: 2). Pablo Enseñó a los Gentiles Durante el SábadoSi Pablo deseaba proclamar que el día de adoración, en verdad, había sido cambiado del séptimo día hacia el primer día de la semana, él muy aseguradamente lo hubiese hecho en la siguiente ocasión. Lo siguiente en el libro de Hechos refuta la alegación que el sábado era solamente para los judíos y el domingo era supuestamente el nuevo día de adoración para los Gentiles: “Ellos, pasando de Perge, llegaron a Antioquía de Pisidia; y entraron en la sinagoga un sábado y se sentaron” (Hechos 13:14). Después de haberle predicado sobre Jesucristo, muchos de los judíos fueron ofendidos. Sin embargo, algunos de los judíos y la mayoría de los Gentiles querían escuchar más sobre el evangelio de Jesucristo. Nota: “Cuando salieron ellos de la sinagoga de los judíos, los gentiles les rogaron que el siguiente sábado les hablasen de estas cosas. Y despedida la congregación, muchos de los judíos y de los prosélitos piadosos siguieron a Pablo y a Bernabé, quienes hablándoles, les persuadían a que perseverasen en la gracia de Dios. El siguiente sábado se juntó casi toda la ciudad para oír la palabra de Dios” (Hechos 13:42-45). Si esto fuera verdad, tal como enseñado por los teólogos y creído por millones de los que van a sus iglesias, que el domingo era para los Gentiles, Pablo ciertamente perdió una tremenda oportunidad para enseñarles sobre el domingo. Él les pudo haber instruido a venir el próximo día, el primer día de la semana, y empezar la observancia del domingo en vez de servicios durante el sábado-- ¡pero él no lo hizo! La Gracia de Dios y Observancia del Sábado Van Mano a ManoLa Gracia de Dios no Elimina la Observancia del SábadoEl apóstol Pablo y Bernabé no le enseñaron a los Gentiles que la gracia de Dios había eliminado la necesidad de obedecer el Cuarto Mandamiento. Sin embargo, ¡ellos fueron enseñados a continuar en la gracia de Dios con observancia del sábado! Ya que esto es un asunto muy importante, y las Escrituras claramente revelan que Pablo no enseñó la observancia del domingo [el primer día de la semana], necesita ser repetido: Y despedida la congregación, muchos de los judíos y de los prosélitos piadosos siguieron a Pablo y a Bernabé, quienes hablándoles, les persuadían a que perseverasen en la gracia de Dios. El siguiente sábado [no el próximo día, domingo--sino el próximo sábado], se juntó casi toda la ciudad para oír la palabra de Dios.” Esto es increíble, porque el cristianismo de este mundo enseña que si uno observa el santo sábado de Dios que él o ella ha caído de la gracia de Dios. Pero esto no es cierto. De hecho, ¡de estas escrituras podemos ver que Pablo enseñó que la gracia de Dios y observancia del sábado van mano a mano! ¡La gracia de Dios no le da a cualquiera licencia para rechazar el sábado semanal del séptimo día y reemplazarlo con el domingo! Sin embargo, ¡la mayoría de los ministros que observan el domingo hacen la declaración falsa que es a través de la gracia de Dios que ellos tienen la autoridad de rechazar el sábado y proclamar el domingo como el día del Señor! ¡Eso es una mentira! ¡Las verdaderas enseñanzas del apóstol Pablo fue que para poder permanecer en la gracia de Dios, los Gentiles tenían que observar el sábado--no el domingo! En su epístola hacia los Romanos, el apóstol Pablo enseñó que la gracia establece la ley. Nota: “Porque Dios es uno, y él justificará por la fe a los de la circuncisión, y por medio de la fe a los de la incircuncision. ¿Luego por la fe invalidamos la ley? ¡EN NINGUNA MANERA! ¡Sino que confirmamos la ley! (Romanos 3:30-31). De nuevo, Pablo lo hace absolutamente claro que el cristiano no puede continuar en el pecado, quebrantado los mandamientos de Dios-- incluyendo el Cuarto Mandamiento. Él no deja duda. Nota: “¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? ¡EN NINGUNA MANERA! Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él? ¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? “Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva. Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección; sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado. Porque el que ha muerto [a través del bautismo], ha sido justificado del pecado” (Romanos 6:1-7). Cuando comprendemos completamente las Escrituras del Nuevo Testamento, no hay ni una indicación que los apóstoles de Jesucristo, incluyendo a Pablo, quien era el apóstol hacia los Gentiles, enseñó nada con respecto la observancia del domingo. En ningún tiempo ellos enseñaron que el domingo reemplazaría el sábado del séptimo día. Por el libro entero de los Hechos, y en las escrituras de los apóstoles, el sábado es apoyado como el día de adoración. Cuando el apóstol Pablo llegó a Corintios, él enseñó cada sábado por un año y medio. “Y discutía en las sinagoga todos los sábados, y persuadía a judíos y a griegos. Y cuando Silas y Timoteo vinieron de Macedonia, Pablo estaba entregado por entero a la predicación de la palabra, testificando a los judíos que Jesús era el Cristo. Pero oponiéndose y blasfemando éstos, les dijo, sacudiéndose los vestidos: Vuestra sangre sea sobre vuestra propia cabeza; yo, limpio; desde ahora me iré a los gentiles.” “Y saliendo de allí, se fue a la casa de uno llamado Justo, temeroso de Dios, la cual estaba junto a la sinagoga. Y Crispo, el principal de la sinagoga, creyó en el Señor con toda su casa; y muchos de los corintios, oyendo, creían y eran bautizados. Entonces el Señor dijo a Pablo en visión de noche: No temas, sino habla, y no calles; porque yo estoy contigo, y ninguno pondrá sobre ti la mano para hacerte mal, porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad. Y se detuvo allí un año y seis meses, enseñándoles la palabra de Dios.” (Hechos 18:4-11). De nuevo vemos que Pablo se dirigió hacia los Gentiles, Él no instituyó la observancia del domingo. Tampoco nunca enseñó que el domingo era el día semanal de adoración para los Gentiles. Si Uno Quebranta Uno de los Mandamientos, Eres Culpable de Quebrantarlos TodosEl mandamiento mayor que es rechazado por el cristianismo de este mundo, es el Cuarto Mandamiento. Sí, tan raro como aparezca, aquellos que rechazan este mandamiento profesaran que guardan los otros mandamientos y declararán que ellos están haciendo la voluntad de Dios. Pero el apóstol Santiago declara que quebrantado aún unos de los mandamientos de Dios es pecado, y trae la misma condenación que quebrantandolos todos. En su epístola, Santiago demuestra que las enseñanzas de Jesús con respecto el espíritu de la ley no eliminó la necesidad de obedecer en la letra de la ley. Santiago explica que la orden de Jesús a “amar a tu prójimo como a ti mismo” requiere obediencia hacia los mandamientos de Dios. Santiago específicamente se refiere al Sexto y Séptimo mandamientos, y lo hace muy claro que quebrantar cualquiera de los mandamientos de Dios es pecado. “Si en verdad cumplís la ley real, conforme a la Escritura: Amarás a tu prójimo como a ti mismo, bien hacéis; pero si hacéis acepción de personas, cometéis pecado, y quedáis convictos por la ley como transgresores. Porque cualquiera que guarde toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos. Porque el que dijo: No cometerás adulterio, también ha dicho: No mataras. Ahora bien, si no cometes adulterio, pero matas, ya te has hecho transgresor de la ley. Así hablad, y así haced, como los que habéis de ser juzgados por la ley de la libertad” (Santiago 2:8-12). Lo mismo se aplica al mandamiento con respecto al sábado de Dios, para santificar el sábado del séptimo día. Vamos a examinar la Palabra de Dios: “Acuérdate del sábado para santificarlo. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; más el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. Porqué en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el sábado y lo santificó” (Éxodo 20:8-11). En ningún lugar en la Biblia entera, encontramos un versículo que cambia el día de reposo y adoración, el séptimo día de la semana, sábado, hacia el primer día de la semana, domingo. Han visto algunas Escrituras que han sido mal interpretadas para aparentar que el domingo es el día en cual los cristianos deben de adorar. Sin embargo, cuando esas Escrituras son entendidas correctamente e interpretadas, es bastante claro que Jesucristo no cambió el día de sábado de siendo el séptimo día de la semana hacia el primer día de las semana. Contrario a las enseñanzas de los teólogos modernos, Dios no ordenó la observancia del sábado solamente para los judíos. En el principio Dios creó el día del sábado, santificando el séptimo día como el día semanal de adoración, cuando no había ni un judío en la tierra entera. Los únicos seres humanos en ese tiempo eran Adán y Eva: los progenitores de toda la humanidad. Fue para toda la humanidad que Dios bendijo y santificó el séptimo día, haciéndolo santo: “Fueron, pues, acabados los cielos y la tierra, y todo el ejército de ellos. Y acabó Dios en el séptimo día [el texto original dice, “el sexto día”]la obra que hizo. Y bendijo Dios al séptimo día, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación” (Génesis 2:1-3). El séptimo día fue santificado en la creación del mundo. Dios estableció ese día como un tiempo de reposo y el día de adoración desde el principio. Él lo santificó, lo bendijo, y descanso durante él, dándole un ejemplo a la humanidad. Por los siglos, la prueba de esto ha sido preservado en el libro de Génesis, unos dos libros de la Ley. Acuérdate de lo que Jesucristo declaro sobre la Ley: “Porque de cierto os digo, que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido. (Mateo 5:18). Dios creó el tiempo. En la tierra el tiempo es medido por el movimiento de la tierra en relación hacia los cielos y la tierra. Mientras los cielos y la tierra existen, el sábado del séptimo día no pasará de la Ley. Por consiguiente, el Cuarto Mandamiento todavía está en efecto y es obligatorio de observar sobre toda la humanidad. Contrario a lo que el cristianismo de este mundo enseña o lo que la gente practiquen, el domingo nunca ha sido ni será el día del Señor. El séptimo día de la semana, o sea sábado, es el sábado del Señor. Jesucristo enfáticamente declaró que Él es el Señor del día sábado: “El sábado fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del sábado. Por tanto, el Hijo del Hombre es Señor aun del sábado” (Marcos 2:27-28). Jesús mismo declaro que Él es el Señor del sábado--el séptimo día de la semana. Por lo tanto, el sábado es el día del Señor--no el domingo. Algunos Eruditos Entienden Que el Sábado Ha de Ser ObservadoMuchos teólogos han interpretado incorrectamente la declaración de Jesús que Él es el Señor del sábado diciendo que esto significa que Él estaba abrogando el sábado por Su autoridad. Esta interpretación de las palabras de Jesús es completamente infundado. Entre los eruditos que entienden el verdadero significado estas escrituras, son los escritores de The Anchor Bible Dictionary [El Diccionario de Ancla Bíblico]. Nota lo que ellos han escrito sobre estos versículos: “Varios tiempos Jesús es interpretado haber abrogado o suspendido el mandamiento con respecto al sábado en las en base de controversias traídas por haber curado durante el sábado y otros hechos. Un análisis cuidadoso de estos versículos no da la creencia a esta interpretación. La acción por los discípulos de arrancar espigas durante el sábado es en particular muy importante en este asunto. Jesús hace una declaración fundacional en ese tiempo en una declaración de antitético paralelismo: ‘El sábado fue hecho para el hombre y no el hombre para el sábado’ (Marcos 2:27). El hecho de los discípulos haber arrancado espigas era una violación contra la ley rabínica de halakhah en cual era prohibido a segar, trillar, beldar, y moler durante el sábado (Sábado 7.2). Aquí de nuevo el sábado rabínico halakhah es rechazado, tal como en otros conflictos con respecto al sábado. Jesús reforma el sábado y lo restaura en su lugar correcto tal como diseñado en la creación, donde el sábado fue hecho para toda la humanidad y no específicamente para Israel, tal como declarado por el judaísmo normativo. ...“El Hijo del Hombre es aun Señor del sábado” (Marcos 2:28; Mateo 12:8; Lucas 6:5), indica que el sábado halakhah instituido por hombres no gobierna el sábado, sino que el Hijo del Hombre como el Señor determina el verdadero significado del sábado. Las actividades de Jesús durante sábado ni son provocaciones dañinas ni protestas contra las restricciones legales rabínicas, sino son partes de la proclamación esencial de la unión del reino de Dios en cual el hombre es enseñado el significado original del sábado como el ‘día del Señor’ semanal en cual Dios manifiesta su curación y gobernación sobre el hombre” [El Diccionario de Ancla Bíblico, Volumen.5 páginas 854-55]. Todavía Existe La Observancia del Sábado Para el Pueblo de DiosTal como estos eruditos demuestran, los libros del Evangelio no soporta la creencia popular que Jesús abolió el sábado. Sin embargo, como el Señor del sábado, Él enseñó el verdadero significado del sábado y dio un ejemplo para su observancia correcta. Sus apóstoles continuaron a guardar el sábado y enseñaron a los primeros creyentes que lo guardaran, tal como la epístola de Pablo hacia los Hebreos claramente demuestra. El apóstol Pablo escribió esta epístola entre 62-65 d.C, más de treinta años después de la fundación de la iglesia del Nuevo Testamento. En su epístola, Pablo lo hace absolutamente claro que el sábado del séptimo día no había sido abolido. En ese tiempo, existían falsos ministros que estaban enseñando que el domingo, el primer día de la semana, había reemplazado el sábado. Para oponerse a estas enseñanzas, Pablo le dio una advertencia fuerte a los hermanos que rechazar el sábado y aceptar el domingo era un pecado, tal como los hijos de Israel se rebelaron contra Dios en el desierto. Crealo o no, el Nuevo Testamento demuestra que guardar el sábado y entrando en el Reino de Dios van mano a mano. La comparación entre los Israelitas no entrando a la tierra prometida--simbólico del venidero Reino de Dios-- por causa de su desobediencia del mandamiento con respecto al sábado, es dado a los que profesan ser cristianos cuales no entrarán en el Reino de Dios por su incredulidad y quebrantar el sábado. Nota: “Porque en cierto lugar digo así del séptimo día: Y otra vez aquí: No entrarán en mi reposo. Por lo tanto, puesto que falta que algunos entren en él, y aquellos a quienes primero se les anunció la buena nueva no entraron por causa de desobediencia, otra vez determinada un día: Hoy, diciendo después de tanto tiempo, por medio de David, como se dijo: Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones. Porque si Josué les hubiera dado el reposo, no hablaría después de otro día. Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios” (Hebreos 4:4-9). Pablo no dice, “Queda un reposo para los judíos.” Él claramente declaró, “Queda un reposo para el pueblo de Dios.” El pueblo de Dios incluye a los Gentiles igualmente a los judíos (I Pedro 2:10 y Efesios 2:11-13). Muchos ministros y teólogos han aplicado el significado contrario a Hebreos 4:9. Ellos completamente han mal interpretado la Versión Reina-Valera 1960 en este versículo, que dice, “Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios.” Ellos enseñan que los cristianos no están obligados a observar el sábado por qué Jesucristo les ha dado “reposo” por haberlos liberado de guardar los mandamientos y por eso Él “cumplió la ley” para ellos. Como resultado, ellos son dichos que él o ella ha entrado en un “reposo” espiritual del pecado y no tiene que guardar los mandamientos de Dios. Tal razonamiento es completamente falso. Jesús mismo dijo que Él no vino para abrogar o “abolir” las leyes y mandamientos de Dios, sino para cumplirlos. Tampoco Jesucristo guardó cualquier mandamiento para alguien para creer que están liberados de su obligación de guardarlos. Él dio el ejemplo para nosotros--no para forzarnos sino para liberarnos de cometer pecado (I Pedro 2:21-22, I Juan 3:4). Cuando entendemos el significado del texto Griego, no hay duda que el Nuevo Testamento apoya la autoridad del Cuarto Mandamiento para cristianos hoy. La palabra Griega que es usada en Hebreos 4:9, sabbatismos, que significa “reposo sabático, observancia del sábado” (Arndt & Gingrinch, A Greek-English Lexicon of the New Testament [Arnt & Gingrinch, Un Léxico Griego-Inglés del Nuevo Testamento]). Esta definición de la palabra Griega sabbatismos es confirmada por otras autoridades históricas: “Las palabras ‘reposo sabático’ es traducido del nombre Griego sabbatismos , [y es] una palabra única en el Nuevo Testamento. Este término también aparece en el Plutarco para la observancia del sábado, y en cuatro escrituras cristianas poste-canónicas que no están dependiente de Hebreos 4:9” (El Diccionario Ancla Bíblico, Volumen 5, P. 856). La palabra Griega, sabbatismos es un sustantivo. La forma de verbo de la palabra es sabbatizo, que significa “guardar el sábado” (Arndt & Gingrinch, Un Léxico Griego-Inglés del Nuevo Testamento). Esta definición de Sabbatizo es confirmada por su uso en el Septuaginto, una traducción Griega del Antiguo Testamento que tiene su comienzo en el tercer siglo a.C. Es llamado el Septuaginto, significando “Setenta” porque los primeros cinco libros fueron traducidos por setenta eruditos que eran judíos de habla Griego en Alejandría, Egipto. Los judíos usaban el Septuaginto en las sinagogas por el Imperio Romano entero, y por los judíos de habla Griego y Gentiles convertidos en la iglesia primitiva del Nuevo Testamento. El apóstol Pablo, hace muchas citaciones del Septuaginto en su epístola hacia los Hebreos. Cuando Pablo usó la palabra Griega sabbatismos en Hebreos 4:9, él sabía que el significado de esta palabra era muy bien conocida a los creyentes de habla Griego en su día. La forma de verbo sabbatizo, que fue usado en el Septuaginto era familiar para los judíos de habla Griego y Gentiles de los tiempos del Nuevo Testamento. El uso del verbo sabbatizo en Levítico 23:32 en el Septuaginto no deja posibilidad para mal entender su significado. El Léxico Griego Inglés del Septuaginto defina a sabbatizo como “guardar el sábado, a reposar” (Lust, Eynickel, Hauspie). La traducción Española de este versículo en la Reina Valera 1960 debe de decir, “Sábado será a vosotros [el Día de Expiación], y afligiréis vuestras almas, comenzando a los nueve días del mes en la tarde; de tarde a tarde guardareis vuestros sábados.” La frase “guardareis vuestros sábados” es traducido de la frase Griega sabbatieite ta sabbatta,que literalmente significa, “sabatizar los sábados.” La forma del verbo Griego sabbatizo es en la segunda persona plural sabbatieite, que significa, “guardaras.” Ya que el verbo sabatizar, significa “guardar el sábado,” este verbo es un verbo especial que también relata y defina “guardar el sábado, ”para la orden de Dios para el sábado de la tierra cada setenta años. En el Septuaginto entero, el verbo sabbatizo es un nunca usado para definir el “guardar” de cualquier otra cosa. Sin embargo, siempre es usado en relación a el “guardar del sábado” y “guardar del sábado” solamente. La Reina Valera 1960 debe de traducir sabbatieite, de esta manera: “guardareis vuestros sábados.” No hay dudaque el verboGriego sabbatizo en Levítico 23:32 está refiriéndose a la observancia del sábado. Este significado se aplica igualmente a la forma sustantiva de sabbatismos, que encontramos en la epístola de Pablo hacia los Hebreos. El hecho que Pablo usó la traducción Septuaginta en su epístola confirmaque el significado la palabra sabbatismos, en Hebreos 4:9, está en acuerdo con el significado de sabbatieite ta sabbata, en Levíticos 23:32. Pablo claramente está apoyando el guardar del sábado, el séptimo día. El uso de la palabra griega sabbatismos en Hebreos 4:9 contradice la enseñanza que el Cuarto Mandamiento ha sido abolido. Tal como el contexto de este versículo demuestra, la observancia del séptimo día como un día de reposo y adoración es obligatorio para el pueblo de Dios hoy, tal como lo fue para el Israel antiguo. En adición al sábado semanal, los días santos anuales que Dios ordenó, que también son llamados sábados, están incluido en el Cuarto Mandamiento. En la misma manera que verdaderos creyentes están ordenados a guardar el sábado del séptimo día, ellos también están ordenados a observar los días santos anuales de Dios. La iglesia primitiva del Nuevo Testamento guardó los días santos de Dios, tal como determinado por el calendario Hebreo calculado. El apóstol Pablo guardó los días santos y ordenó a los Gentiles convertidos a guardarlos (I Corintios 5:7-8). Ninguno de los apóstoles o los primeros cristianos observaron los días paganos que ahora se llaman la Navidad e Easter (Resurrección en el domingo). Estos días, que originaron en la adoración solar, fueron más luego adoptado hacía el cristianismo, por la influencia de iglesia Romana. Ellas se convirtieron falsas suplentes para los días santos anuales que son ordenados por Dios, tal como el domingo fue un suplente falso para el sábado semanal. Pablo lleva más allá sus instrucciones, demostrando que tenemos que guardar el sábado o perder salvación. “Porque el que ha entrado en su reposo [guardando el sábado], también ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas [cuando el hizo el sábado]. “Procuremos, pues, entrar en aquel reposo [guardar el sábado, tal como esforzándose entrar en el Reino de Dios], para que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia. Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el arma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón” (Hechos 4:10-12). ¿Qué puede ser más claro? La Palabra Santa de Dios revela que si queremos ser verdaderos cristianos, tenemos que estar amando a Dios el Padre y Jesucristo. Tenemos que estar viviendo por cada palabra de Dios, guardando Sus mandamientos. Así es que vamos a seguir a Jesucristo y las enseñanzas de la Biblia. No hay duda que debemos de estar observando el sábado del séptimo día semanal como el día de adoración y compañerismo. SumarioHemos visto de la Palabra de Dios estas siguientes verdades con respecto al santo sábado del séptimo día de Dios. 1. Dios hizo el sábado del séptimo día como un día de reposo para toda la humanidad desde el principio de la creación. 2. Abraham guardó el sábado. 3. El mandamiento del sábado fue dado a los Israelitas antes del Monte Sinaí. 4. El mandamiento del sábado es el cuarto de los Diez Mandamientos y somos ordenados de tenerlo en mente. 5. Dios es dueño del sábado- es suyo. 6. Jesucristo fue el Creador del sábado. 7. Jesucristo es el Señor del sábado, que significa que el día del Señor es el sábado, no el domingo. 8. Jesucristo observó el sábado y enseñó y curo durante el sábado. 9. Los apóstoles nunca cambiaron el día de adoración hacia el primer día de la semana. 10. El apóstol Pablo enseñó a los Gentiles a observar el sábado. 11. El apóstol Pablo enseñó que la gracia de Dios y el guardar del sábado van mano a mano. 12. La Biblia en ningún lugar enseña que el sábado fue cambiado hacía el domingo. 13. En el Nuevo Testamento, Hebreos 4:9 es una orden directa para los cristianos guardar el sábado hoy en nuestro día. 14. El guardar del sábado es esencial para salvación y es una señal que amamos a Dios y guardamos Sus mandamientos. Ahora que usted sabe la Verdad Bíblica sobre el sábado del séptimo día semanal, ¿qué vas hacer? ¿Se arrepentirá de su pecado de quebrantar el sábado y verdaderamente seguir el camino de Dios? ¿O no? ¿Demostrará usted su amor para Dios el Padre y Jesucristo por observando el sábado? ¡La decisión es suya! |
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