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CAPITULO DOS
¿Quién Era Jesús?
La Biblia no enseña la doctrina de la Trinidad. Pero aún nos confrontamos con
varias cuestiones: ¿Quién era Jesucristo? ¿Era Él un hombre que vivió una vida
tan perfecta que Dios decidió a llamarlo Su Hijo cuando fue bautizado? ¿O era Él
Dios quien se hizo un hombre y murió para todos hombres?
En el pasado, en la mayoría de los círculos teológicos, un rechazamiento de
la doctrina de la Trinidad incluía un rechazamiento de la divinidad de Cristo.
Pero, antes que éste folleto sea clasificado como una herejía Aríana, dejame
citar del teólogo Católico Karl Rahner:... “Tenemos que estar disponibles a
admitir que si la doctrina de la Trinidad debe de tener que ser dejada caer como
falso, la parte mayor de la literatura religiosa podría permanecer
casi inalterada...la idea cristiana de la encarnación no tendría que cambiar,
si no hubiera ninguna Trinidad.
“Entonces no es muy sorprendente, que esa práctica de piedad cristiana se
recuerda de la doctrina de la encarnación que solamente el ‘Dios’ se ha vuelto
hombre, sin derivar de esta verdad cualquier mensaje claro sobre la Trinidad” (La
Trinidad, páginas 10-12).
El rechazamiento de la doctrina de la Trinidad no constituye un rechazamiento
de la encarnación-la divinidad de Cristo. En verdad, lo que él dice indica que,
por todo eso, la doctrina de la Trinidad es insignificante.
Jesús Era el Problema
Hasta nuestro día presente, el Cristianismo está confundido sobre quien y que
Jesucristo verdaderamente era. Hay una mayoría que creen en una Trinidad
misteriosa y una minoría vociferante, que creen que Cristo era un ser creado.
Ningunos de estos dos contienen la verdad.
Pero, ¿por qué tanta confusión?
Quien Jesús era esta bien claramente indicado en las páginas de la Biblia. Ha
estado ahí por siglos. Mientras los cristianos [los que se profesaban ser]
estaban ocupados excomulgado y matandose uno a los otros por la cuestión de
quien era Jesús, la contesta siempre ha estado en las páginas de la Biblia, y
esa explicación no está en armonía con lo que es enseñado por las mayorías de
las iglesias hoy. Cristo no es la segunda persona en la Trinidad, y Dios no lo
creo- ¡Él es el Creador DIOS!
En el Principio
Para saber quién Jesús era, vamos a ir atrás en tiempo hacia el principio.
Principios son mencionados en la Biblia, en por lo menos dos diferentes
lugares-en el primer capítulo de Génesis y el primer capítulo del evangelio de
Juan.
El apóstol empezó su Evangelio describiendo quien y que Jesús era antes que
el vino a la tierra, como el Salvador de la humanidad. “En el principio era el
Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio
con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido
hecho, fue hecho...Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y
vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y verdad”
(versículos 1-3,14).
Si no leemos más en el Nuevo Testamento, podríamos saber sin duda, que
Jesucristo era Dios y que él fue el que hizo el hombre en Génesis 2:7. Juan
claramente declara que el Verbo-el que más luego se hizo Cristo-hizo toda las
cosas. Si los cristianos viesen claramente comprendido estos versículos, nunca
hubiese existido una controversia Ariana o la doctrina de la Trinidad, ya que
ambos de estas doctrinas son insignificantes.
Pero el apóstol Juan no es el único en el Nuevo Testamento que escribió sobre
la pre-existencia de Jesucristo. Nota lo que Pablo le escribió a los de
Corintios. “Porque no quiero, hermanos, que ignoréis que nuestros padres todos
estuvieron bajo la nube, y todos pasaron el mar, y todos en Moisés fueron
bautizados en la nube y en el mar, y todos comieron el mismo alimento
espiritual, y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la
roca espiritual que los seguía, y
la roca era Cristo” (I Corintios 10:1-4).
Pablo claramente nos dice que Jesucristo era el Díos del Antiguo
Testamento-el que habló con Moisés y el que dirigió a Israel fuera de Egipto.
Esto nos enseña claramente que el que se hizo el Hijo era el Dios del Antiguo
Testamento, no Dios el Padre.
Aun, la doctrina de la Trinidad depende de la asunción que Dios se manifestó
como el Padre en el Antiguo Testamento y como Cristo en el Nuevo Testamento
tales asunciones son falsas y sin prueba Bíblica.
La Dualidad de Dios Por Toda la Biblia
La pluralidad de Dios no es meramente una “plural de majestad” como algunos
quieren que creamos. Seiscientos años antes de Cristo, el profeta Daniel
registró una visión para nosotros. “Miraba yo en la visión de la noche, y he
aquí con las nubes del cielo venía uno como un Hijo de hombre, que vino hasta el
Anciano de días...” (Daniel 7:13).
El “Hijo de hombre” que el describió no puede ser ningún otro que el que vino
más luego a ser Jesucristo. Daniel después vio que Él fue dado dominio y un
reino que nunca sería destruido (versículo 14).¡El “Hijo de hombre” mencionado
aquí no puede ser un ser humano! Los Ancianos de días, en este caso, es el Ser
Divino que es llamado el Padre en el Nuevo Testamento. Cristo se refirió a la
misma ocurrencia como mencionado en la visión de su parábola del noble (Él
mismo) que se fue a un país lejano (el cielo) para recibir un reino y volver
(Lucas 19:12). David también habló de la dualidad de la familia de Dios en
Salmos 110. “Jehová dijo a mi Señor: Siéntate a mi diestra, hasta
que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies” (versículo 1).
Dos diferentes Señores son mencionados aquí. Uno es Dios el Padre y el otro
es el que se hizo Jesucristo. Pablo le citaba esta escritura a los cristianos
Judíos-aplicándolo directamente a Jesucristo: “Pues, ¿a cuál de los angeles dijo
Dios jamás: Siéntate a mi diestra, Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de
tus pies?” (Hebreos 1:13 ).
¿Era el Hijo también Dios? Versículo 8 contesta “ Más del Hijo dice; Tu
trono, oh Dios, por el siglo del siglo....” No puede haber ninguna duda
que Dios el Padre y Jesucristo el Hijo son mencionados como dos Seres distintos
en el Antiguo Testamento.
¿Quién Era Melquisedec?
Ahora, nota lo que dice Hebreos 5:5-7: “Así tampoco Cristo se glorificó a sí
mismo haciéndose sumo sacerdote, sino el que le [glorifico] dijo: Tú eres mi
Hijo, Yo te he engendrado hoy. Como también dice en otro lugar: Tú eres
sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec.”
Pues Cristo entonces retiene oficio de Melquisedec. ¿Quién era Melquisedec?
Él era unas de las Personas que forma Dios.
En Génesis 14:18, el es llamado el Rey de Salem y el sacerdote del Dios
Altísimo. Nota porque Él no pudo haber sido simplemente un ser humano.
El apóstol Pablo, lo describió en más detalle en Hebreos 7:2-3: “A quien
asimismo dio Abraham los diezmos de todo; cuyo nombre significa primeramente Rey
de Salem, esto es, Rey de paz; sin padre, sin madre, sin genealogía; que ni
tiene principios de días, ni fin de vida, sino hecho semejante al Hijo de Dios,
permanece sacerdote para siempre.”
Pablo no pudo haber estado hablando de un ser humano, o hasta un ángel en
estos versículos, porque el esta describiendo un Ser que existía eternamente,
como Dios a existido eternamente.
Melquisedec era un sacerdote del Dios Altísimo. ¿Quien era el Dios
Altísimo? ¡Pues claro, el Padre! Jesucristo dijo, “El Padre mayor es que yo”
(Juan 14:28). Y también Melquisedec todavía vive (si usted lee Hebreos 7:8
cuidadosamente, vas a ver que Pablo repite esta verdad sumamente importante) y
es todavía Sumo Sacerdote. Pero Cristo también es Sumo Sacerdote (vea Hebreos
7:26; 8:1). No pueden haber dos Sumo Sacerdotes ambos teniendo el mismo oficio,
Melquisedec y Jesucristo tienen que ser el mismo.
Entonces podemos ver que en el primer libro de la Biblia, la pluralidad de
Dios es demostrada, aunque un entendimiento claro de esta verdad no podía ser
conocido hasta que Jesucristo vino a revelarlo en el Nuevo Testamento. Jesús
dijo, “...Nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; ni quien es el Padre,
sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar” (Lucas 10:22).
Jesús Vino a Revelar el Padre
Una distinción clara es hecha en el Nuevo Testamento entre Cristo y el
Padre, de nuevo demostrando que Cristo era el Dios del Antiguo Testamento.
“A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del
Padre, él le ha dado a conocer” (Juan 1:18). Cristo vino a la tierra para
revelar el Padre y a enseñar la relación de familia que existe en la Deidad.
Si Cristo no hubiese revelado el Padre a nosotros, no hubiera ninguna
manera de conocerlo a Él. “Todas las cosas me fueron entregadas por mi
Padre; y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni al Padre conoce alguno,
sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar” (Mateo 11:27).
El Significado de la Palabra YHVH
En el Hebreo del texto originalmente inspirado, hay dos diferentes nombres
que son usados con frecuencia que se refieren a Dios. La primera palabra
usada para “Dios” en Génesis es Elohim. La segunda palabra es YHVH
(frecuentemente pronunciado “Jehová”). Esta palabra YHVH es generalmente
traducida “SEÑOR” (con letras mayúsculas) en la versión del Rey Santiago de
la Biblia en Inglés. Es usado la primera vez en Génesis 2:7. Ahí dice el
SEÑOR DIOS -YHVH - (en la versión Reina Valera debe de ser traducido
SEÑOR) quien hizo al hombre del polvo de la tierra. Fue el SEÑOR DIOS que
comunicó directamente con Adán y Eva, en el huerto de Edén. Como ya
vimos en Juan 1, era el Verbo -Jesucristo- quien hizo todas las cosas.
Pues entonces, era el SEÑOR DIOS, del Antiguo Testamento, quien vino a ser
el Jesucristo del Nuevo Testamento. Esta verdad es ilustrada por la
derivación gramatical de la palabra YHVH.
La palabra YHVH es explicada por fuentes Rabínicas como abarcando tres
palabras Hebreas, HYH significando era, HVH significando es
(literalmente “tiempo presente”- la palabra “es” no es usado en Hebreo) y
YHVH, significando
continuara siendo.
Reuniéndolos, YHVH actualmente significa el Ser que “Era-Es-
ContinuaráSiendo.” Hasta los eruditos lingüísticos de Hebreo están de
acuerdo que YHH tiene que ser derivado de alguna forma del verbo “ser” (era,
es, y será).
Por Su mismo nombre, Dios literalmente abarca todo aspectos de tiempo-
pasado, presente, y futuro. Esto está en acuerdo completo con Malaquías 3:6,
“Porque yo Jehová (YHVH), no cambio”; Hebreos 13:8 “Jesucristo es el mismo
ayer [era], y hoy [es] , y por los siglos [continuará siendo]”.
Apocalipsis 1:8 dice, “Yo soy el Alfa y la Omega, el que es y que era y que
ha de venir, el Todopoderoso.”
Aquí podemos ver que hasta etimológicamente [el estudio del origen de
palabras], Jesucristo y YHVH pueden ser igualados. Pero, esto es una pequeña
parte del rompecabezas, porque otras declaraciones claras en ambos el
Antiguo y Nuevo Testamentos nos da bastante prueba que el Dios del Antiguo
Testamento es el que vino a ser Jesucristo.
La Gente Tropezaron Con Cristo
En Isaías 8:13-14, encontramos una profecía muy interesante con respecto al
Señor de los ejércitos. “A Jehová [Señor] de los ejércitos, a él santificad;
sea él vuestro temor, y el sea vuestro miedo. Entonces él será por
santuario; pero a las dos casas de Israel, por piedra para tropezar, y por
tropezadero para caer, y por lazo y por red al morador de Jerusalén.”
La mayoría de las ediciones de la versión Rey Santiago de la Biblia en
inglés demuestran que estos versículos se refieren al que más luego vino a
ser Jesucristo. Pero aún más prueba exacta se encuentra en el Nuevo
Testamento.
En su primera epístola, el apóstol Pedro escribe: “Por lo cual también
contiene la escritura: He aquí, pongo en Sión la principal piedra del
ángulo, escogida, preciosa; Y el que creyere en él, no será avergonzado.
Para vosotros, pues, los que creéis, él es precioso; pero para los que no
creen, la piedra que los edificadores desecharon, ha venido a ser la cabeza
del ángulo, y: pierda de tropiezo, y roca de hacer caer, porque tropiezan en
la palabra, siendo desobedientes; a lo cual fueron también destinados” (I
Pedro 2:6-8).
Esta misma profecía se encuentra en Lucas 2:34. No se puede negar el hecho
de que Jesucristo era el Dios del Antiguo Testamento, la Roca sobre cuál
muchas personas tropezaron.
Los líderes religiosos del tiempo simplemente no podían entender cómo
Jesucristo podía ser Dios. Aun, en el Antiguo Testamento, cual ellos tenían
copiado por siglos, está lleno con profecías sobre Él. Verdaderamente, ellos
estaban ciegos, y la mayoría igualmente permanecen hasta el día de hoy. El
apóstol Pablo explica esto en los capítulos nueve hasta once de su
epístola hacia los Romanos.
Mientras Jesucristo, el Dios del Antiguo Testamento, estaba en la tierra
como un ser humano, había solamente un Dios- el Padre- en el cielo.
Encontramos que Jesús oró a Su Padre en el cielo: “Ahora pues, Padre,
glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que
el mundo fuese” (Juan 17:5).
Los Judíos y Arianos, lo encontraban difícil a creer que Dios se podía
convertirse en un hombre. Aún, el Nuevo Testamento explica que esto si
ocurrió. Uno de los miembros de la Deidad se hizo hombre para qué podríamos
tener la oportunidad de ser como Dios.
El apóstol Pablo explica este concepto en su epístola hacía los Filipenses.
En capítulo 2:5-8, él anima a los Filipenses: Haya, pues, en vosotros este
sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios no
estimó en ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a
sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando
en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta
la muerte, ¡y muerte de cruz!” Jesucristo era Dios. Aun, Él se despojo de Su
posición como Dios, haciéndose un ser humano y vino a la tierra para morir
por nosotros, para que podremos ser salvados.
El verdadero impacto e importancia de esta frecuentemente citada escritura:
“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito,
para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna”
(Juan 3:16), se hace abundantemente claro.
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