El Sábado Cristiano: 2

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[Del Catholic Mirror del 23 de septiembre, 1893, paginas 8-9]

EL SABADO CRISTIANO

"Parándose en muletas de tamaño desiguales,

Una pierna en un verdadero soporte, y una por mentiras,

Así avanza furtivamente a la meta con el paso difícil,

Seguro de nada sino de perder la carrera."

En el presente artículo nos proponemos investigar cuidadosamente una nueva (y la última) clase de prueba asumida para convencer al Cristiano Bíblico que Dios había sustituido el domingo por el sábado para Su culto en la nueva ley, y que la divina voluntad se encuentra registrada por el Espíritu Santo en las escrituras apostólicas.

Nosotros estamos informados que este cambio radical ha encontrado expresión, repetidamente, en una serie de textos en que la expresión, "el día del Señor" es encontrada.

La clase de textos en el Nuevo Testamento, bajo el título "día de Reposo," alcanzan a sesenta y uno en los Evangelios, en Hechos, y en las Epístolas; y la segunda clase, en la cual el "primer día de la semana," o domingo, habiendo sido críticamente examinado (siendo la ultima clase numero nueve [ocho]);y habiéndose encontrado que no proporcionan el más leve indicio para un cambio de voluntad por parte de Dios como Su día de culto por el hombre, procedemos ahora a examinar la tercera y última clase de textos confiables para salvar el sistema Bíblico de la comparecencia de procurar encajarlo al mundo, en el nombre de Dios, un decreto para el cual no existe la más ligera garantía o autoridad de su maestra, la Biblia.

El primer texto de esta clase se encuentra en los Hechos de los Apóstoles 2:20: "El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el gran y notable día del Señor." ¿Cuántos Domingos han pasado desde que se dijo esta profecía? ¡Tanto esfuerzo para pervertir el significado del sagrado texto del día del Juicio al domingo! El segundo texto de esta clase se encuentra en I Corintios 1:8: "Quién también os confirmará hasta el fin, para que seáis irreprensibles en el día de nuestro Señor Jesucristo." ¿Qué simplón no ve que el apóstol aquí simplemente indica el día del Juicio? El siguiente texto de esta clase que se presenta asimismo es encontrado en la misma Epístola, capítulo 5:5: ¡Al entregar a tal a Satanás para la destrucción de la carne, y que el espíritu pueda ser salvado en el día del Señor Jesús," Los incestuosos Corintios fueron, por supuesto, salvados el siguiente domingo!! Que lamentable es tal improvisación como esta. El cuarto texto, II Corintios1: 13, 14: "..Y confío que hasta el fin las entenderéis como también en parte habéis entendido que somos vuestra gloria, así como también vosotros la nuestra, para el día del Señor Jesús." ¿Domingo, o el día del Juicio, cuál? El quinto texto es de San Pablo en Filipenses, capítulo 1, verso 6: "Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo." La buena gente de Filipo, al alcanzar la perfección el domingo siguiente, bien podría ahora darse el lujo de reírse de nuestro rápido y moderno tránsito!

Les rogamos nos permitan someter nuestro sexto texto de la clase, a saber., Filipenses, capítulo primero, verso diez: "Que seáis sinceros e irreprensibles para el día de Cristo." Si ese día en verdad, era el próximo Domingo! después de todo! no había mucho esperar. El séptimo texto. II Pedro 3:10: "Pero el día del Señor vendrá como un ladrón en la noche." La aplicación de este texto al domingo supera los límites de lo absurdo. El octavo texto. II Pedro 3:12: "Esperando y apresurándoos para la venida del día del Señor, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos,"etc. Este día del Señor es el mismo mencionado en el texto anterior, la aplicación en ambos del próximo Domingo habría dejado el mundo Cristiano insomne durante la noche del siguiente sábado. Hemos presentado a nuestros lectores ocho de los nueve textos confiables de reforzar como pruebas el texto de la Escritura y los sacrílegos esfuerzos de cambiar el "día del Señor" por el domingo, ¿y con que resultado? Cada una proporciona prima facie evidencia del último día, mencionándolo directa, absoluta, e inequívocamente.

El noveno texto en donde encontramos la expresión "el día del Señor," es el último que se encuentra en las escrituras apostólicas. En Apocalipsis o sea Revelación, el capítulo 1:10, lo proporciona en las siguientes palabras de Juan: "Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor;" pero no proporcionará más consuelo a nuestros amigos Bíblicos que a sus antecesores de la mismas series. ¿Ha usado Juan la expresión anteriormente en su evangelio o epístolas?-Enfáticamente, No. ¿Ha tenido él ocasión de referirse al domingo hasta ahora? -Sí, dos veces. ¿Cómo designó al domingo en estas ocasiones? El domingo de Pascua fue llamado por él (Juan 20:1) "el primer día de la semana." Otra vez, el capítulo veinte, verso diecinueve dice: "Cuando llegó la noche de aquel mismo día, siendo el primer día de la semana." Evidentemente, aunque inspirado, en ambos, en su evangelio y en sus epístolas, él llamó domingo "al primer día de la semana." ¿Sobre qué bases, entonces, puede asumirse que él hizo esa designación? ¿Estuvo él más inspirado cuando escribió el Apocalipsis, o adoptó él un nuevo título para el domingo, porque estaba ahora de moda? Una respuesta a estas preguntas sería demasiada despectiva especialmente a la última viendo que la misma expresión había ya sido usada ocho veces por San Lucas, San Pablo, y San Pedro todos bajo inspiración divina, y sería imposible que el Espíritu Santo no inspirara a San Juan a llamar al domingo el día del Señor, mientras que El inspiró a los Santos Lucas, Pablo, y Pedro, colectivamente, a llamar al día del Juicio "el día del Señor." Los dialécticos consideran entre los infalibles motivos de certidumbre, el motivo moral de analogía o inducción, por el cual nos sentimos capaces de concluir con certeza de lo conocido a lo desconocido; siendo absolutamente cierto del significado de una expresión pronunciada ocho veces, concluimos que la misma expresión puede tener sólo el mismo significado cuando es pronunciada la novena vez, especialmente cuando sabemos que en la novena ocasión las expresiones fueron inspiradas por el Espíritu Santo.

Tampoco son los motivos intrínsecos más poderosos el querer probar que éste, al igual que sus textos similares, contienen el mismo significado. San Juan (en Apocalipsis 1:10) dice: "Yo estaba en el espíritu en el día del Señor;" pero él nos da la llave de esta expresión, en el capítulo cuatro, versos primero y segundo: "Después de esto miré y he aquí una puerta abierta en el cielo." Una voz le dijo: "Sube acá y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas." Ascendamos en el espíritu con Juan. ¿Adónde? A través de la "puerta en el cielo," al cielo.¿Y que veremos? "Las cosas que sucederán después de estas," capítulo cuatro, primer verso. El subió en espíritu al cielo. Él fue ordenado a escribir, completamente, su visión de lo que deberá suceder antecedente a, y concomitantemente con, " el día del Señor," o el día del Juicio; la expresión. "el día del Señor". está confinada en la Escritura al día del Juicio exclusivamente.

Hemos estudiado y colectado con precisión del Nuevo Testamento cada prueba disponible que podría ser aducida en favor de una ley que cancela el día de Reposo de la antigua ley, o una substituyendo otro día para la administración Cristiana. Hemos sido cuidadosos al hacer la distinciones arriba mencionadas, a menos que pueda ser avanzado que el tercer mandamiento (6) fue abrogado bajo la Nueva Ley. Cualquier petición ha sido anulada por la acción de los obispos Episcopales Metodistas en su pastoral de 1874, y mencionado por el New York Herald de la misma fecha, con el siguiente tenor: "El día de Reposo instituido en el principio y confirmado una y otra vez por Moisés y los profetas, nunca han sido abrogado. Ni una parte de la ley moral, ni una parte ni una pizca de su santidad ha sido abolida." El pronunciamiento oficial anterior ha comprometido a un gran número de Cristianos Bíblicos a la permanencia del tercer mandamiento bajo la ley nueva. Una vez más llamamos la especial atención de nuestros lectores al vigésimo de "los treinta y nueve artículos de religión" del Libro la Oración Común: "No es lícito que la iglesia ordene nada que sea opuesto a la palabra de Dios escrita."

6. En la enumeración Católica -el cuarto mandamiento el día de Reposo- es el tercero de los diez mandamientos-ED

CONCLUSIÓN

Nosotros hemos, en esta serie de artículos, puesto mucho esmero para instruir a nuestros lectores, y prepararlos para presentarles varios hechos innegables encontrados en la palabra de Dios para llegar a una conclusión absolutamente irrefutable. Cuando el sistema Bíblico puso en una comparecencia en el siglo dieciséis, no sólo confiscó las posesiones temporales de la Iglesia, sino en su vandálica cruzada destituyó a la Cristiandad, lo más que pudo, de todos los sacramentos instituidos por su fundador, del sacrificio santo. etc., etc. sin retener nada sino la Biblia, que sus exponentes la pronunciaron como su única maestra de doctrina y morales Cristianas. El principal entre sus artículos de creencia fue, y es hoy día, la permanente necesidad de mantener santo el día de Reposo. En realidad, ha sido durante los últimos 300 años el único artículo de la creencia Cristiana en que ha habido un plenario consenso de representantes Bíblicos. La observación del día de Reposo constituye el todo y la substancia de la teoría Bíblica. Los púlpitos resuenan semanalmente con incesantes diatribas contra la relajada manera de guardar el día de Reposo en los países Católicos, en contraste con el apropiado y auto-satisfactorio modo Cristiano de observar el día en los países Bíblicos. ¿Quién puede olvidarse de la virtuosa indignación manifestada por los predicadores Bíblicos a lo largo y ancho de nuestro país, desde cada púlpito Protestante mientras que el cuestionamento de abrir la Feria Mundial el domingo no estaba aún decidida; y quien no sabe hoy, que una secta, para marcar su santa indignación en la decisión, nunca abrió las cajas que contenían sus artículos en la Feria Mundial?

Estos buenísimos y empalagosos Cristianos, al estudiar detenidamente su Biblia, pueden encontrar su contraparte en cierta clase de gente no muy buena que en los días del Redentor, lo persiguieron noche y día, lo afligieron más de lo normal, y estaban escandalizados más allá de la tolerancia, porque él no observaba el día de Reposo en la manera incorrecta como ellos lo hacían.

Ellos lo odiaron por usar sentido común en referencia al día, y él no encontró epítetos suficientemente expresivos de su supremo desprecio por su orgullo farisaico. Y es muy probable que la mente divina no haya modificado sus opiniones hoy día ante la flagrante protesta de sus seguidores y simpatizantes al final de este siglo diecinueve. Pero cuando añadimos a todo esto el hecho de que mientras los Fariseos del Antiguo Testamento observaban el verdadero día de Reposo, nuestros Fariseos modernos, contando con la credulidad y la sencillez de sus víctimas, nunca, ni una sola vez en sus vidas han observado el verdadero día de Reposo el cual observó su divino Maestro hasta el día de su muerte, y el que Sus apóstoles observaron, después de Su ejemplo, por treinta años después, según el Sagrado Récord.

La más deslumbrante contradicción, implicando un deliberado y sacrílego rechazo de un precepto muy positivo, que es presentado a nosotros hoy en la acción del mundo Bíblico Cristiano La Biblia y el día de Reposo constituyen la contraseña del Protestantismo; pero hemos demostrado que es la Biblia contra su día de Reposo. Hemos demostrado que jamás ha existido ninguna contradicción más grande que su teoría y práctica. Hemos probado que ni sus antepasados Bíblicos ni ellos mismos han observado jamás un día de Reposo en sus vidas. Los Israelitas y los Adventistas del Séptimo-día son testigos de su profanación semanal del día nombrado por Dios repetidas veces, y mientras ellos han ignorado y condenado a su maestra, la Biblia, han adoptado un día observado por la Iglesia Católica. ¿Qué Protestante puede, después de examinar con detenimiento estos artículos, con una conciencia clara, continuar desobedeciendo el mandato de Dios, encareciendo que el día sábado sea guardado, como lo manda su maestra, la Biblia, desde Génesis hasta Apocalipsis, registrado como la voluntad de Dios?

La historia del mundo no puede presentar un espécimen más estúpido y auto-ridiculizante de negligencia de principios como este. ¡La maestra demanda enfáticamente en cada página que la ley del día de Reposo sea observada cada semana, y reconocida por todos como "la única maestra infalible," mientras los discípulos de esa maestra no han observado ninguna vez por más de trescientos años el divino precepto! Esa inmensa concurrencia de Cristianos Bíblicos, los Metodistas, han declarado que el día de Reposo nunca ha sido abrogado, mientras que los seguidores de la Iglesia de Inglaterra junto con su hija, la Iglesia Episcopal de los Estados Unidos, están comprometidos por el vigésimo artículo de la religión, antes citado, de la ordenanza de que la Iglesia no puede ordenar lícitamente nada "contrario a la palabra escrita de Dios." La palabra escrita de Dios impone que Su culto sea observado absolutamente el sábado, repetidas veces, y más enfáticamente, con una amenaza muy positiva de muerte al que desobedece. Todas las sectas Bíblicas ocupan la misma posición auto-ridiculizante que ninguna explicación puede modificar, mucho menos justificar.

¡Que verdaderamente se aplican las palabras del Espíritu Santo a esta deplorable situación! "Iniquitas mentita est sibi"-"La Iniquidad se ha mentido así misma." Proponiendo seguir sólo la Biblia como maestra, y así ante el mundo, la única maestra es ignominiosamente dejada de lado, y la enseñanza y práctica de la Iglesia Católica- "la madre de las abominaciones," cuando se acomoda a sus propósitos para designarla- adoptada, a pesar de las más terribles amenazas pronunciadas por el Mismo Dios contra aquellos que desobedecen el mandato. "Recuerda el día de Reposo y manténlo santo."

Antes cerrar esta serie de artículos, queremos llamar una vez más la atención de nuestros lectores a cada uno de nuestros títulos, introductorios a saber, 1. El día de Reposo Cristiano, es el genuino vástago de la unión del Espíritu Santo con su esposa la Iglesia Católica. 2. La proclamación del Protestantismo en parte de esto ha resultado ser sin fundamento, auto-contradictoria, y suicida.

La primera proposición necesita una pequeña prueba. La Iglesia Católica por más de mil años antes de la existencia de un Protestante, por virtud de su divina misión, cambió el día sábado al domingo. Decimos por virtud de su divina misión, porque el que se llamó el "Señor del día de Reposo," la dotó con su propio poder para enseñar, "él que te escucha me ha escuchado a mí;" ordenando a todo aquel que cree en él a oírla, bajo pena de ser colocado junto al "pagano y el publicano;" y prometiendo estar con ella hasta el fin del mundo. Ella mantiene su garantía como maestra de él-una garantía tan infalible como perpetua. El mundo Protestante en sus inicios encontró el día de Reposo Cristiano tan fuertemente atrincherado como para ir contra su existencia; fue por lo tanto puesto bajo la necesidad de consentimiento del acuerdo, insinuando así el derecho a la Iglesia de cambiar el día, por más de trescientos años. El día de Reposo Cristiano es por lo tanto hasta hoy día, el vástago reconocido de la Iglesia Católica como esposa del Espíritu Santo, sin 1 protesta del mundo Protestante.

Sin embargo, permítannos ahora dar una mirada a nuestra segunda proposición, con la Biblia como la única maestra y guía en la fe y los morales. Esta maestra prohíbe enfáticamente cualquier cambio en el día por razones primordiales. El mandato llama por un "pacto perpetuo." El día ordenado a ser guardado por la maestra nunca ha sido observado ni una sola vez, desarrollando por lo tanto una apostasía desde un asumido principio rígido, como auto-contradictoria, auto-ridiculizante, y consecuentemente tan suicida como está dentro del poder del idioma expresarlo. Tampoco los límites de la desmoralización son aún alcanzados. Lejos de ello. Su pretexto de dejar la protección de la Iglesia Católica fue por la apostasía de la verdad como es enseñada en la palabra escrita. Ellos adoptaron la palabra escrita como su única maestra, lo que no hicieron inmediatamente, por lo que la abandonaron muy pronto, como estos artículos han sido abundantemente probados; y es una tergiversación tan premeditada como errónea, ellos aceptan la enseñanza de la Iglesia Católica en directa oposición a la pura, invariable y constante enseñanza de su única maestra, de la más esencial doctrina de su religión, con lo que enfatizan la situación en lo que puede ser acertadamente designada "una burla, un engaño y una trampa."

[NOTA DEL EDITOR]: Fue sobre este mismo punto que la Reforma fue condenada por el Concilio de Trento. Los Reformistas habían acusado constantemente, como aquí lo hemos expresado, que la Iglesia Católica había apostatado de la verdad contenida en la palabra escrita. "La palabra escrita," "La Biblia y sólo la Biblia," "Así dice el Señor," éstas fueron sus constantes consignas; y "La Escritura, como en la palabra escrita, el único estándar de autoridad," ésta fue la proclamada plataforma de la Reforma y del Protestantismo. La Escritura y la tradición, "La Biblia como es interpretada por la Iglesia y de acuerdo al unánime consentimiento de los Padres," esta era la posición y la proclamación de la Iglesia Católica. Este fue el principal tema en el Concilio de Trento, el cual fue llamado especialmente para considerar las preguntas que habían surgido y habían forzado a la atención de Europa por los Reformistas. La primera pregunta con respecto a la fe que fue considerada por el concilio fue la pregunta implicada en este tema. Había un poderoso grupo aún de los Católicos dentro del concilio, que apoyaban la idea de abandonar la tradición y adoptar las sólo las Escrituras, como el estándar de autoridad. Esta opinión fue tan decididamente mantenida en los debates del concilio, que los legados del Papa eventualmente le escribieron que había "una fuerte tendencia de dejar totalmente de lado la tradición y adoptar la Escritura como el único estándar de autoridad." Pero para hacer esto había que- ir evidentemente por un camino muy largo hacia la justificación de las proclamas de los Protestantes. En esta crisis había recaído sobre la porción ultra-Católica del concilio la tarea de convencer a los otros que la "Escritura y la tradición" era el único medio seguro de basarse. Si esto se lograba, el concilio podía ser obligado a emitir un decreto condenando la Reforma, de lo contrario no. El tema se debatió día tras día hasta que el concilio fue traído imparcialmente a una impase. Finalmente, después de un largo e intenso esfuerzo mental, el Arzobispo de Reggio vino al concilio con el siguiente argumento sustancial para el grupo que se inclinaba por sólo la Escritura:

"Los protestantes proclaman basarse sólo en la palabra escrita. Ellos profesan tener sólo la Escritura como el estándar de fe. Ellos justifican su rebelión con la excusa que la Iglesia ha apostatizado de la palabra escrita y sigue las tradiciones. Ahora la proclamación de los protestantes, de que ellos sólo se basan en la palabra escrita, no es verdad. Su profesión de tener sólo la Escritura como el estándar de fe, es falso. LA PRUEBA: La palabra escrita explícitamente impone la observancia del séptimo día como el día de Reposo. Ellos no observan el séptimo día, sino que lo rechazan. Si ellos tienen verdaderamente sólo la Escritura como su estándar, ellos estarían observando el séptimo día como es impuesto a través de toda la Escritura. Aún más ellos no sólo rechazan la observancia del día de Reposo impuesto en la palabra escrita, sino que han adoptado y practican la observancia del domingo, por lo que ellos sólo tienen la tradición de la Iglesia. Consecuentemente la proclamación de "sólo la Escritura como estándar,' falla y la doctrina de "Escritura y tradición" como esencial, está completamente establecida, que los mismos Protestantes sean los jueces."

No había vuelta que darle a esto, porque la propia declaración de fe de los Protestantes-en la Confesión de Augsburgo, en 1530-habían admitido claramente que "la observación del día de Señor" había sido designado por "la Iglesia" solamente.

El argumento fue aclamado en el concilio como de Inspiración solamente; el grupo por "sólo la Escritura," se rindió; y el concilio unánimemente condenó el Protestantismo y toda la Reforma como una única e injustificable rebelión de la comunión y autoridad de la Iglesia Católica; y procedió, el 8 de abril de 1546, "a la promulgación de dos decretos, el primero de los cuales decretó, bajo anatema, que la Escritura y la tradición deberán ser recibidas y veneradas igualmente, y que los libros deuterio-canónicos [los apócrifos] forman parte del canon de la Escritura. El segundo decreto declaró que la Vulgata sea la única auténtica y estándar versión Latina y le da tal autoridad como para sustituir los textos originales; prohibiendo la interpretación de la Escritura contraria al sentido recibido por la Iglesia, 'o aún contrario al unánime consentimiento de los Padres.'" etc.

Así, fue que la inconsistencia de la práctica Protestante con la profesión Protestante, le dio a la Iglesia Católica su largamente buscado y ansiosamente deseado fundamento sobre el cual condenar al Protestantismo y a todo el movimiento de la Reforma como sólo una egoístamente ambiciosa rebelión contra la autoridad de la iglesia. Y en esta esencial controversia la llave, la principal y culminativa expresión, de la inconsistencia Protestante, estuvo en el rechazo del día de Reposo del Señor, el séptimo día, impuesto en las Escrituras, y en la adopción y observancia del domingo como es impuesto por la Iglesia Católica.

Y esta es hasta hoy la posición de los respectivos grupos a esta controversia. Hoy, como este documento muestra, este es el punto esencial sobre el cual la Iglesia Católica acusa al Protestantismo, y sobre el cual ella condena al curso del Protestantismo popular de ser"indefensible, auto- contradictorio, y suicida. "Qué harán estos Protestantes, qué hará este Protestantismo? -Ed.

Si alguno de los reverendos párrocos, que están acostumbrados a rugir tan vociferantemente sobre cada real o asumida profanación de ese piadoso fraude , el día de Reposo de la Biblia, piensa presentar una protesta contra nuestra lógica y bíblica disección de su animal mestizo favorito, podemos prometerles que cualquier tentativa razonable de su parte para juntar el disectado miembro del híbrido, y restaurarlo a una galvanizada existencia, que nos reuniremos con la genuina cordialidad y la respetuosa consideración de nuestra parte. Pero podemos asegurarles a nuestros lectores que nosotros sabemos que estos reverendos aúllan demasiado bien para esperar un solitario ladrido de parte de ellos en este caso.

Y ellos nos conocen demasiado bien para someterse a la mortificación de una profunda disección que este anti-bíblica asunto traería necesariamente consigo. Su norma ahora es a "mantenerse callados," y ellos están seguro de adoptarlo.

APÉNDICE I

Estos artículos son reimprimidos, y este folleto es enviado por los editores, porque da una innegable fuente y en un tono incierto, la última fase de la controversia de la observancia del domingo, la que es ahora, y la que verdaderamente por algún tiempo ha sido, no sólo un asunto nacional con las naciones líderes, sino también un asunto internacional. No es que estemos contentos de tenerlo; lo estaríamos si fuera todo lo contrario. Nos gustaría que los Protestantes en todas partes fueran tan sólidos en la profesión y en la práctica que no podría haber espacio posible para que las relaciones entre ellos y Roma hayan llegado a la situación en la que se encuentran ahora.

Pero la situación en este asunto es ahora como esta expuesta aquí. No hay salida a esta realidad. Por lo tanto es el deber de la Asociación Internacional de Libertad Religiosa hacer conocer tan extensamente como sea posible la verdadera fase de este magnífico asunto como ahora se encuentra. No porque estemos complacidos de tenerlo, sino porque es así, cualquiera de nosotros o nadie estaría complacido de tenerlo. Sino porque es así, cualquiera de nosotros o alguien mas estaría o no complacido de tenerlo.

Es verdad que hemos estado esperando por años este asunto para asumir precisamente la actitud que ahora hemos asumido, y que está tan simplemente expuesta en este folleto. Le hemos dicho a la gente repetidas veces, y a los Protestantes especialmente, y aún más especialmente les hemos dicho aquellos que abogaban por las leyes del domingo y por el reconocimiento y el establecimiento legal del domingo por los Estados Unidos, que en el camino que estaban siguiendo ellos estaban jugando directamente en las manos de Roma, y que tan ciertamente como ellos han triunfado, ellos serían inevitablemente invitados por Roma, y como Roma está en posesión del poder también, para darle a ella una explicación de porqué el domingo debería ser guardado. Esto, se lo hemos dicho a la gente por años, que sin duda vendría. Y ahora que ha venido, es sólo nuestro deber hacerlo conocido tan extensamente como está en nuestro poder hacerlo.

Se puede preguntar, ¿porqué Roma no fue tan brava con esto antes? ¿Por qué esperó tanto? -No fue su interés hacerlo antes. Si ella actuaba, ella deseaba actuar con poder, y un poder como tal aún no lo tenía. Pero en sus arduos esfuerzos para el reconocimiento y establecimiento nacional y gubernamental del domingo, los Protestantes de los Estados Unidos estuvieron haciendo más por ella que ella posiblemente podía hacer por ella misma en la forma de obtener el poder gubernamental en sus manos. Esto ella lo sabia muy bien, y por lo tanto sólo esperó. Y ahora que los Protestantes en alianza con ella han logrado esta atrocidad, ella inmediatamente asciende con toda su innata arrogancia y viejo espíritu e invita a los Protestantes a darle una respuesta de su observancia del domingo. Esto, también, lo hace porque está segura en el poder que "los Protestantes" tan ciegamente han puesto en sus manos. En otras palabras, el poder que "los Protestantes" han puesto en sus manos ella ahora lo usará para su destrucción. ¿Se necesita alguna otra evidencia para demostrar que el Catholic Mirror (el que representa al Cardenal y la Iglesia Católica en América) ha estado esperando por esto, que está expresado en las páginas 17 & 18 de este folleto? Por favor regrese y mire esa página, y vea esa cita mencionada por el New York Herald en 1874, y que es ahora traído a la luz ¿No demuestra esto claramente que esa declaración de los obispos Metodistas, del Mirror, que todos estos diecinueve años, han estado aguardando justo un momento como este? Y más de esto, "los Protestantes" encontrarán aún mucho más cosas que han estado tan acumuladas, y que serán aún usadas en tal forma que sorprenderá y confundirá a ambos.

Esta, al presente es una controversia entre la Iglesia Católica y los Protestantes. Como tal, nosotros sólo reproducimos estos editoriales del Catholic Mirror. Los puntos controvertidos son los puntos que son proclamados por "los Protestantes" como a su favor. El argumento es hecho por la Iglesia Católica, la respuesta recae sobre aquellos Protestantes que guardan el domingo, no sobre nosotros. Podemos decir sinceramente, "Este no es nuestro funeral." Si ellos no responden, ella usará su silencio como su confesión de que ella tiene razón, y actuará hacia ellos como corresponde. Si ellos responden, ella usará sus propia palabras contra ellos, y como tal motivo puede demandar, el poder que ellos han puesto en sus manos. Así que, hasta donde a ella le concierne, si "los Protestantes" la responden o no, todo le es igual. Y cómo ella vela por ellos, y el espíritu con el que se propone tratar con ellos de ahora en adelante está claramente manifestado en el desafío hecho en el último párrafo de los artículos reimprimidos.

Hay sólo un refugio dejado para los Protestantes. Ese es, tomar su soporte directo y totalmente de " la palabra escrita solamente," "la Biblia y sólo la Biblia " y sobre el día de Reposo del Señor. No reconociendo así ninguna autoridad sino la autoridad de Dios, no llevando señal sino (Ezequiel 20:12,20), su obedeciencia a su mandato, y protegidos por su poder, ellos tendrán la victoria sobre Roma y todas sus alianzas, y se pararán sobre el mar de vidrio, con las arpas de Dios, con las que su triunfo será celebrado para siempre. Apocalipsis 18 y 15:2-4.

No es demasiado tarde para que los Protestantes se rediman. ¿Lo harán? ¿Se mantendrán sólidamente en la profesión Protestante? O continuarán ellos aún ocupados en la "indefensible, auto-contradictoria, y suicida posición de los que profesan ser Protestantes y se mantienen aún en el terreno Católico, recibiendo insultos Católicos y soportando la condenación Católica? ¿Tomarán ellos sinceramente la palabra escrita solamente, como su única autoridad y su único estándar? O mantendrán aún la "indefensible, auto-contradictoria y suicida" doctrina y práctica de seguir la autoridad de la Iglesia Católica y de llevar el signo de su autoridad? ¿Observarán ellos el día de Reposo del Señor, el séptimo día, según la Escritura? O seguirán ellos guardando el domingo según la tradición de la Iglesia Católica? ¿Estimado lector que hará Ud.?

APÉNDICE II

[Lo siguiente ha aparecido en el editorial del Catholic Mirror del 23 de diciembre 1893]

EL SABADO CRISTIANO

"La avidez con que estos editoriales han sido buscados, y la aparición de uno de ellos reimprimido por la Asociación Internacional de Libertad Religiosa, publicado en Chicago, y titulado, 'el Desafío de Roma: ¿Porqué los Protestantes guardan el domingo?' y ofrecido en venta en Chicago, Nueva York, California, Tennessee, Londres, Australia, en Cape Town, África, y en Ontario, Canadá, junto con la continúa demanda, ha provocado que el Mirror les dé una forma permanente, y así cumplir con la demanda.

"Las páginas de este folleto despliegan para el lector una de la más deslumbrantes e imaginables contradicciones existentes entre la práctica y la teoría del mundo Protestante, no susceptible a ninguna solución racional; la teoría proclamando a la Biblia como su única maestra, la cual ineviquivocadamente y muy positivamente manda que el sábado sea guardado 'santo' mientras que su práctica prueba que ellos ignoran total e inequivocadamente los requisitos de su maestra, la Biblia, compartiendo la posición Católica por tres siglos y medio, y abandonando su teoría, ellos se presentan ante el mundo de hoy como los representantes de un sistema de lo más inexcusable, auto-contradictorio, y suicida que se puedan imaginar.

"Nosotros creemos que no podemos interesar a nuestros lectores más que producir el 'Apéndice que la Asociación Internacional de Libertad Religiosa, una organización ultra-Protestante, ha añadido a la reimpresión de nuestros artículos. El examen del Apéndice confirmará el hecho de que nuestro argumento es irrefutable, y que el único recurso dejado a los Protestantes es retirarse del territorio Católico en donde han estado flexionándose por tres siglos y medio, y aceptar a su propia maestra, la Biblia, en buena fe, como claramente es sugerido por el escritor del 'Apéndice,'(8) y comenzar a observar inmediatamente el sábado-- el día impuesto por la Biblia desde Génesis hasta Apocalipsis; o abandonar la Biblia como su única maestra, cesar de ser ocupantes ilegales de una vida contraria a sus propios principios, y sacar sus cartas de adopción como ciudadanos del reino de Cristo en la tierra--Su Iglesia-y no continuar siendo víctimas de una auto-engañosa y necesaria auto-contradicción.

1. Al cierre de este editorial. El Apéndice I de este folleto fue completamente reimprimido-ED.

"Los argumentos contenidos en este folleto están firmemente basados en la palabra de Dios, y habiendo estudiado muy de cerca con la Biblia en la mano, no dejamos escape para que el estudioso Protestante, excepto el abandono del culto al domingo y el retorno al sábado, mandado por su maestra, la Biblia, o, no deseoso de abandonar la tradición de la Iglesia Católica, que impone guardar el domingo, y que ellos han aceptado en directa oposición a su maestra, la Biblia, consistentemente la aceptan en todas sus enseñanzas. La razón y el sentido común demandan la aceptación de una u otra de estas alternativas: el Protestantismo y la observación santa del sábado, o el Catolicismo y la observación del domingo. Comprometerse es imposible."


Abajo esta la tapa del panfleto el Catholic Mirror de cual vinieron los editoriales que hemos estudiado, a cual el siguiente prefacio fue añadido.

PREFACIO

Los volúmenes de este panfleto contienen cuatro editoriales que aparecieron en las columnas del CATHOLIC MIRROR en cuatro ediciones del periódico, en el 3, 9, 16 y 23 de Septiembre, 1893. La demanda inmensa para copias de estas fachas muy pronto acabaron con las ediciones, para poder cumplir con la demanda de una reimpresión de ellos para el beneficio de los subscriptores, nos aprovechamos de la oportunidad para proveerlos a todos en la presente forma.

Una reimpresión de estos artículos han sido publicados por la Asociación Internacional Libertad Religiosa , en Michigan un panfleto de treinta y dos paginas, disponible en Londres, Inglaterra; Australia, Cape Town, África; Toronto, Ontario; y en Michigan Nueva York, California y Tennessee.

Aunque el mundo Protestante demuestra un profundo interés en estas producciones Católicas, nosotros sentimos que los Católicos del país deben de tener en su alcance argumentos incontrovertibles por los oponentes de nuestra religión, poniendolo en una posición impregnable, aunque ellos expongan la condición sumamente indefensible a cual ellos han reducido el Protestantismo. Con esta vista del asunto, respetuosamente lo ponemos delante de nuestros lectores, anticipando ambos provecho y un placer para ellos en su lectura.

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Updated July 3, 2008