Señor, ¿Qué debo de hacer?: Capítulo Siete

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Capítulo Siete

Dios le da a Cada Cristiano la Responsabilidad de Escoger

La Palabra de Dios claramente enseña que salvación es un don hacía cristianos individuales porque Cristo está personalmente en cada uno a través del engendramiento de Dios el Padre por el poder del Espíritu Santo. Tenemos que creer en la Verdad y vivir por ella. Dios simplemente no nos dará salvación por nuestra presencia física dentro de una iglesia organizada corporativamente.

Cada cristiano es responsable para obrar su propia salvación a través del poder que mora en él o ella, el Espíritu Santo. Pablo ordenó a los cristianos de Filipenses, “Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad” (Filipenses 2:12-13).

Esta Escritura claramente enseña que cada cristiano tiene que mantener su relación personal con Dios el Padre y Jesucristo. Cada individuo dará cuenta del mismo a Dios (Romanos 14:10). No podemos comprometer nuestra relación personal con Dios para agradar a los hombres. No debemos de comprometer esa relación espiritual por el compañerismo social. Acuérdate este testimonio cristiano, “ Es mejor vivir la Verdad sólo, que vivir una mentira en un grupo.” Aquellos que continúan a compartir en una congregación donde estas falsas doctrinas están siendo enseñadas--incluyendo la mentira diabólica de la Trinidad--están demostrando por su presencia que ellos respaldan estas enseñanzas engañosas, igual que si dijeran, “Amén.” Si usted continúa a compartir en su asamblea, usted esta dando su lealtad tácito a sus enseñanzas. ¡Usted está compartiendo con sus pecados, y no puedes tener compañerismo con Jesucristo! Pablo advirtió, “No podéis beber de la copa del Señor, y de la copa de los demonios; no podéis participar de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios” (I Corintios 10:21).

Dios no nos Impedirá de Escoger lo Malo

La historia primitiva de las iglesias de Dios tal como registrado en el Nuevo Testamento contiene una lección muy importante para nosotros hoy: ¡Dios no intervino para parar la apostasía que ocurrió en el primer siglo! ¡Tampoco lo hará para parar la apostasía en Sus iglesias hoy!

Desde el principio de este mundo, Dios ha permitido la libertad para pecar. Dios no detuvo que Adán y Eva pecaran. Dios no detuvo a Caín en matar a su hermano, tampoco la maldad de toda la humanidad antes del diluvio. Pero cuando Dios escogió a intervenir y ejecutar Su juicio Él mando el diluvio para destruir los malignos, y solamente salvo ocho personas.

Dios no detuvo la corrupción humana después del diluvio. Sin embargo, Él confundió el lenguaje de la gente para detener la llenura del mal hasta el tiempo correcto según Su plan.

Dios no intervino para evitar la idolatría de Israel y Judá, pero Él mando a muchos profetas para advertirlos, llamándolos a arrepentimiento y para que regresaran al verdadero Dios. Ellos lo hicieron por escoger libremente, no porque Dios los forzó a servirle. Dios perdonó y bendijo aquellos que se arrepentían, y Dios nos dará bendiciones si escogemos a personalmente arrepentirnos y amarlo y a Su Hijo Jesucristo. Pero si escogemos a no cambiar, Dios nos permitirá a continuar en nuestros pecados.

Cuando no hay arrepentimiento por los líderes corrompidos dentro una iglesia de Dios, Dios no interviene para evitar que escojan apostatarse por enseñando falsas doctrinas. Cuando ellos a propósito escogen abrazar las doctrinas de Satanás y sus demonios, y enseñarlas como doctrinas oficiales, Dios permite que practiquen su error. Porque ellos han escogido esos mitos en vez de la Verdad, Dios permitirá que caigan.

Dios nos Ordena Escoger la Vida

Dios no está interviniendo ahora para parar guerras, hambres, opresión, crimen, perversión sexual, y todos los males de la humanidad. Dios no ha escogido a detener estos males en este tiempo. Él le ha dado a la humanidad la responsabilidad de escoger entre el bien y el mal.

Dios nos ha dado la agencia moral libre. ¡Tenemos que escoger! ¡Somos bendecidos o castigados, y vivimos o moriremos por nuestras decisiones! Es el deseo de Dios que escojamos amarlo y guardar Sus mandamientos y vivir. Pero ya que Dios le ha dado a cada individual agencia moral libre, cada persona tiene que tomar su propia decisión.

En vez de escoger los caminos justos de Dios, la mayoría de las personas han escogido el mal camino de Satanás y el mundo. Aquellos que escogen hacer el mal recibirán el pago del pecado, la muerte. Pero todos aquellos que escogen amar a Dios y vivir por Su Verdad recibirán vida eterna. Aquí está lo que Dios ha puesto delante de cada ser humano: “Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal; porque yo te mando hoy que ames a Jehová tu Dios, que andes en sus caminos, y guardes sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos, para que vivas y seas multiplicado, y Jehová tu Dios te bendiga en la tierra a la cual entras para tomar posesión de ella [nuestra meta es el Reino de Dios].

“Más si tu corazón se apartare y no oyeres, y te dejares extraviar, y te inclinares a dioses ajenos y les sirvieres [este es el significado de apostasía], yo os protesto hoy que de cierto pereceréis; no prolongaréis vuestros días sobre la tierra [ni tampoco entraremos al Reino de Dios].... A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida: amando a Jehová tu Dios, atendiendo a su voz, y siguiéndole a él; porque él es vida para ti [el Autor de vida eterna], y prolongación de tus días” (Deuteronomio 30:15-20).

Estas palabras, habladas por Moisés hacia los hijos de Israel en los tiempos del Antiguo Testamento, son especialmente importantes para el “Israel espiritual” de hoy--aquellos que son los hijos de Abraham a través de la gracia de Dios y que son la iglesia de Dios espiritual. Para aquellos que están en la iglesia de Dios espiritual, es el tiempo para decidir entre el bien y el mal--entre la Verdad o error. Dentro de todas las congregaciones de Dios hoy, el mal y las falsas doctrinas de nuevo están amenazando la fe de los verdaderos creyentes, y Dios no va intervenir personalmente. Cuando ministros, líderes y hermanos escogen a rechazar la Verdad de Dios y corromperse con las doctrinas de demonios, entonces Dios permite que sigan su propio error. ¡Esa es la lección que Dios nos enseña a través de la Biblia! Dios nos ha hecho responsable por nuestras decisiones y acciones. ¡Dios dará bendiciones o castigos de acuerdo con nuestro comportamiento, pero Él no nos detiene cuando escogemos el error!

Si Dios mismo personalmente intervendría para parar la decepción y apostasía, entonces agencia moral libre no existiría. ¡Eso es la verdad! ¡Agencia moral libre no estuviera en efecto, si Dios removería las opciones que Él mismo puso delante de nosotros!

Si Dios personalmente prohibiera que la gente no escogieran las mentiras, eso acabaría con las profecías que Dios mismo inspiró, revelando que el pecado llegaría a lo máximo en la “Gran Apostasía” de Satanás. El clímax del mal y pecado solamente puede tomar lugar en un mundo donde la gente tienen la libertad de escoger lo que ellos van a creer y practicar.

En este tiempo donde el error y decepción aumenta más y más, aquellos que son la iglesia de Dios espiritual tienen que tomar decisiones. ¿Escogeremos la Verdad de Dios o los mitos de Satanás? Dios desea saber lo que verdaderamente está en nuestro corazón. ¿Amamos verdaderamente a Dios el Padre y Jesucristo con todo nuestro ser? ¿Amamos verdaderamente Su Palabra de Verdad, que Él ha maravillosamente preservado para nosotros? ¿Verdaderamente queremos estar en el Reino de Dios y vivir en amor con Dios el Padre y Jesucristo para toda la eternidad?

Para aquellos que serían Sus seguidores, Jesucristo lo hizo bastante claro que el precio era alto y el camino difícil. Él dijo, “Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan” (Mateo 7:13-14).

Jesús demuestra la devoción que es requerida de un cristiano: “Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aún también su propia vida, no puede ser mi discípulo [el significado griego literal es--no existe otro poder para hacerte Su discípulo]. Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mi, no puede ser mi discípulo [no existe otro poder para hacerte Su discípulo]” (Lucas 14:26-27).

Jesús enfatizó esta verdad cuando Él dijo, “El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí” (Mateo 10:26-27).

Estas Escrituras claramente demuestran que el que está amando al compañerismo social más que a Jesucristo no es digno de Él. El que está aceptando las mentiras de Satanás el diablo en cambio de la Verdad de Dios no es digno de Él. El que no se para resueltamente firme para Jesucristo hasta la muerte no es digno de Él.

Hasta el retorno de Jesucristo, cada uno de nosotros es personalmente responsable a Dios el Padre y Jesucristo por sus propias acciones y creencias. Estamos siendo juzgados individualmente por Dios según nuestra fe y nuestra conducta.

Dios nos ordena amarlo con todo nuestro corazón y vivir por cada de Sus Palabras. Si nos alejamos de Dios y empezamos a creer y practicar el error, Dios nos dejará saber nuestros pecados en la esperanza que nos arrepentiremos y tener nuestros pecados borrados por la sangre de Jesucristo. Pero Dios no nos detendrá de pecar--ni si somos uno de los más altos líderes o ministro en una iglesia organizada corporativamente. ¡Aquellos ministros que escogen predicar error y promulgar mentiras serán advertidos por Dios que se tienen que arrepentir, pero Dios no va a pararlos si ellos escogen seguir decepción y apostasía!

Tenemos que Aceptar Nuestra Responsabilidad Personal

En el mundo de hoy, la gente fácilmente culpan a otros por su irresponsabilidad y falta de carácter y control propio. Ellos con frecuencia culpan la sociedad, o su madre o padre, o el jefe, o la policía, u otros en posiciones de autoridad. Porque la gente no quieren aceptar la responsabilidad personal por sus acciones incorrectas, ellos tratan de poner la culpa en otros. Eso es exactamente lo queAdán y Eva hicieron después que pecaron. Tales excusas no tienen valor delante de Dios y no pueden soltar a alguien de su responsabilidad hacia Dios.

Desgraciadamente, cuando los líderes de una nación cometen pecados, la gente también sufren. Es lo mismo en las iglesias de Dios. Cuando ministros y líderes de la iglesia cometen pecados cuando aceptan y enseñan falsas doctrinas, los hermanos sufren confundiendose y siendo engañados en seguir su error.

Cuando una iglesia llega a esta condición, es muy importante a recordarse que cada cristiano es personalmente responsable hacia Dios el Padre y Jesucristo a continuamente estar estudiando la Palabra y “examinadlo todo” (II Tesalonicenses 5:21).

No podemos culpar a otros cuando nos engañan si fallamos a edificarnos en la Palabra de Dios. Dios le ha dado a cada cristiano la responsabilidad personal a retener la Verdad, y crecer en la gracia y conocimiento, y seguir lo bueno, y amarlo con todo el corazón, con toda la mente, y con todo el alma y con todas tus fuerza.

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Updated October 8, 2008