Señor, ¿Qué debo de hacer?: Capítulo Seis

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Capítulo Seis

Cristianos No Deben de Tener Compañerismo Con

Aquellos Que Se Separan de la Doctrina de Jesucristo

¡El Nuevo Testamento claramente demuestra que falsos apóstoles estaban obrando dentro de las iglesias de Dios mientras los verdaderos apóstoles de Jesucristo todavía estaban vivos! Existían “muchos engañadores” trayendo falsas enseñanzas inventado por medio de usar la Palabra de Dios engañosamente. Estas enseñanzas que sonaban como si fuesen benditamente verdaderas eran cubiertas en la terminología de “nuevo entendimiento” o “nueva luz,” pero en realidad eran enseñanzas que tenían su origen en las tinieblas antiguas espirituales de Satanás el diablo.

¡Esta misma decepción está tomando lugar dentro de las iglesias de Dios hoy! Los proveedores del engaño están tomando directamente fuera de la “copa de oro” de la fornicación espiritual de la mano de esa antigua ramera, “Babilonia la Grande, la Madre de las Rameras y de las abominaciones de la Tierra.” Mientras estos engañadores toman del vino de falsas doctrinas, y proclaman las antiguas fábulas de Satanás como “nueva luz,” ellos están dirigiendo a los hermanos de Jesucristo hacia las tinieblas espirituales.

¡Dios nos ha llamado fuera de esas tinieblas! ¡No podemos regresar hacia ellas! El apóstol Pablo dijo que él fue llamado para predicar el verdadero Evangelio de Dios, “....para que abra sus ojos, para qué se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios....” (Hechos 26:18).

Jesucristo nos advirtió que no compartiéramos de las tinieblas de Satanás a través de permitir nuestras mentes de ser corrompidas con falsas enseñanzas. Él sabe que creer en las mentiras de Satanás nos robará de nuestro entendimiento espiritual. Él advirtió, “La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz; pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas, ¿CUÁNTAS NO SERÁN LAS MISMAS TINIEBLAS?” (Mateo 6:22-23).

Muchos cristianos en el tiempo del Nuevo Testamento fallaron a ponerle atención a las advertencias de Jesucristo y Sus apóstoles contra los engañadores que traerían las falsas doctrinas. En su epístola hacia los cristianos de su tiempo, el apóstol Judas advirtió de falsos hermanos quienes “han entrado encubiertamente.” Estos falsos maestros eran los unos que cambiaron el verdadero Evangelio de Jesucristo hacia otro evangelio por sus doctrinas perversas. Estos engañadores encontraron su camino hacia posiciones de poder e influencia en las iglesias y entonces sutilmente empezaron a subvertir los hermanos. Después de las muertes de los apóstoles, la subversión de la iglesia de Dios apostólica fue tan repentina, tan completa y total que Jesse Lyman Hurlbut escribió en su libro The Story of the Christian Church [La Historia de la Iglesia Cristiana] de cambios inmensos en la iglesia, “Nombramos la última generación del primer siglo, desde 68 hasta 100 d.C., ‘El Siglo de Sombras’....Por 50 años después de la vida de San Pablo, una cortina cubre la iglesia, por la cuál tratamos vanamente de mirar; y cuando al fin sube alrededor de 120 d.C. con las escrituras de los padres de la iglesia primitiva, encontramos una iglesia en muchos aspectos muy diferente a la de los días de San Pedro y San Pablo” (pág. 42).

Las iglesias de Dios fueron vencidas por las tinieblas espirituales de falsas doctrinas. ¡Tantos cristianos fueron engañados a aceptar las “nuevas” doctrinas que aquellos que se negaron a aceptarlas fueron vistos como herejes! Aquellos cristianos quiénes eran fiel al verdadero Evangelio de Jesucristo fueron sacados de las iglesias locales (III Juan). Ellos dejaron las organizaciones de los hombres para poder amar y servir a Dios en la luz de Jesucristo.

Solamente la iglesia en Efeso pudo resistir las enseñanzas engañosas de los falsos apóstoles. Jesús le dijo a los cristianos de Efeso, “Yo conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia; y que no puede soportar a los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos” (Apocalipsis 2:2).

¡Como los hermanos en Efeso, tenemos que poner a prueba y comprobar las enseñanzas de ministros y apóstoles quienes afirman traernos la doctrina de Dios! Si fallamos a reconocer los falsos apóstoles y sus enseñanzas, nos sucumbiremos a sus influencias malignas y seremos apoderados por las tinieblas espirituales. El apóstol Juan nos advirtió que nosotros no podemos tener una relación con Dios si estamos caminando en las tinieblas espirituales. “Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él. Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad” (I Juan 1:5-6).

Solamente por caminando en la luz de la Verdad podemos tener una relación con Dios el Padre y Jesucristo. Aquellos que declaran a conocer a Dios pero no practican la Verdad se están solamente engañando a ellos mismos.

¿Por qué Dios Permite la Decepción y la Apostasía?

Numerosos pasajes en el Nuevo Testamento describen la decepción insidiosa que causó que las iglesias de Dios primitivas se apostataron de la verdad. La apostasía es el resultado final de rechazar la luz de las verdaderas doctrinas de Jesucristo y adoptando las falsas doctrinas de las tinieblas espirituales. Esta condición espiritual degenerada es permitida a desarrollarse cuando una iglesia se convierte espiritualmente floja y letárgica. Cristianos que han perdido su amor de la Verdad y que fallan a “examinadlo todo” por la Palabra de Dios pueden fácilmente ser engañados por las doctrinas falsas de Babilonia. Cuando estas falsas doctrinas son presentadas como “nuevo entendimiento” por los que se llaman apóstoles y los ministros de alto rango, la mayoría de los miembros de la iglesia las aceptan obedientemente como las doctrinas de Jesucristo. Esta obediencia hacia la autoridad jerárquica es exigida en las iglesias cuales el ministerio ejerza señoría sobre los hermanos. Sin realizarlo, los hermanos han intercambiado su amor de Dios y su fe y lealtad hacia Su Palabra por una falsa fe en hombres corruptibles quienes prometen la salvación hacia todos aquellos que observan sus enseñanzas y son leal hacia sus organizaciones.

Tal lealtad extraviada y obediencia es en realidad idolatría. El homenaje subordinado exigido por ministros arrogantes en las iglesias organizadas corporativamente ha reemplazado el verdadero amor y adoración de Dios el Padre y Jesucristo en Espíritu y en Verdad. Estos líderes exaltados de la iglesia se han puesto entre los hermanos y Dios y han engañado a los ministros de menor rango y a los hermanos en confiar en las palabras y acciones de hombres, en vez de confiar en la Palabra de Dios y Su poder. Tal como las Escrituras proclaman, “Tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita” (II Timoteo 3:5).

El apóstol Pablo personalmente advirtió a los ancianos de Efeso que engañadores entrarían en la iglesia después que él se fuera. En una reunión especial con los ancianos en Mileto, Pablo también declaró que hasta algunos de ellos, quienes habían sido hechos ministros de Jesucristo, empezarían a subvertir sus hermanos en la iglesia (Hechos 20:28-30).

Más luego, cuando Pablo estaba en la prisión, él escribió una carta para advertir la iglesia entera en Efeso sobre los hombres engañosos que intentarían de apartarlos de la verdad. Él los exhortó, “Nadie os engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia. ¡NO SEÁIS, PUES, PARTÍCIPES CON ELLOS!” (Efesios 5:6-7).

Las palabras de Pablo demuestran que estos hombres estaban obrando dentro de la iglesia. Ellos hasta podían haber sido muy confiados por la congregación. Pero Pablo fue inspirado por Dios a advertir a los hermanos de no participar con los errores de estos engañadores. Aquellos que no le hicieron caso a las advertencias de Pablo fueron alejados de la verdad de Jesucristo y de Dios el Padre hacia las tinieblas de la apostasía.

¿Por qué permitió Dios que las iglesias del Nuevo Testamento cayeran en apostasía? ¿Por qué Dios no intervino para impedir a los falsos maestros y falsos apóstoles de subvertir a los hermanos?

El apóstol Pablo da la respuesta en su primera epístola hacia los Corintios: “Porque es preciso [necesario] que entre vosotros haya disensiones, para que se hagan manifiestos entre vosotros los que son aprobados.” (I Corintios 11:19).

Pablo nos dice muy claramente que Dios permite que falsas doctrinas se levanten dentro de Sus iglesias para poder comprobar quién está verdaderamente sirviéndolo. Cristianos que están cimentados y arraigados en la Palabra de Dios podrán discernir a los falsos maestros y los rechazarán. Ningún engañador podrá seducirlos a rechazar la Verdad de Dios.

En su epístola hacia los cristianos en Efeso, Pablo instó a los hermanos a crecer en el conocimiento de Jesucristo y no someterse a las doctrinas de falsos maestros. “Para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres [sus palabras hábiles y doctrinas engañosas] que para engañar emplean con astucia artimañas del error” (Efesios 4:14).

Estos engañadores estaban siendo inspirados por Satanás a organizar sus falsas enseñanzas hacía doctrinas “autoritarias” aún hasta antes de la muerte de Pablo. Este sistema de creencias más luego se hizo el credo de la Iglesia Católica.

La manera para que los verdaderos cristianos puedan evitar de ser engañados por estas doctrinas falsas es estar “... siguiendo la verdad en amor, [para que] crezcamos en todo en aquel que es la cabeza [de la Iglesia], esto es, Cristo” (Efesios 4:15).

Tenemos Que Refutar Herejía Con Sana Doctrina

Pablo ordenó a Tito, un ministro compañero, a resistir falsas doctrinas y ¡refutarlas con sana doctrina! En su epístola a Tito, Pablo escribió que un verdadero ministro de Dios tiene que ser un “retenedor de la palabra fiel [la Verdad de Dios] tal como ha sido enseñada [las enseñanzas originales de Jesucristo tal como enseñadas por el apóstol Pablo], para que también pueda exhortar con sana enseñanza y convencer a los que contradicen. Porque hay aún muchos contumaces, habladores de vanidades y engañadores, mayormente los de la circuncisión, a los cuales es preciso tapar la boca; que trastornan casas enteras, enseñando por ganancia deshonesta lo que no conviene...Este testimonio es verdadero; por tanto, repréndelos duramente, para que sean sanos en la fe, no atendiendo a fábulas judaicas [filosofía Judía/Egipcia, como Filo y otros filósofos enseñaron, cual incluía una deidad trinitaria], ni a mandamientos de hombres que se apartan de la verdad.

“Todas las cosas son puras para los puros, mas para los corrompidos [con falsas doctrinas] e incrédulos nada les es puro; pues hasta su mente y su conciencia están corrompidas. Profesan conocer a Dios, pero con los hechos lo niegan, siendo abominables y rebeldes, reprobados en cuanto a toda buena obra [de crecimiento espiritual, Efesios 2: 8-10]” (Tito 1:9-16).

Los verdaderos ministros y hermanos fieles en las iglesias de Dios tienen que estar preparados para refutar falsas doctrinas con la sana doctrina de la Palabra de Dios. Falsos maestros no podrán subvertir aquellas iglesias de Dios donde los ministros y los hermanos los resistan. Estos engañadores buscarán que los sigan en otras congregaciones donde los hermanos no están bien arraigados en la Palabra de Dios.

En el primer siglo existían falsos maestros con doctrinas anti cristianas que se salieron de las fieles congregaciones de Dios porque ellos no pudieron subvertir a los hermanos. El apóstol Juan escribió, “Hijitos, ya es el último tiempo; y según vosotros oísteis que el anticristo viene, así ahora han surgido muchos anticristos; por esto conocemos que es el último tiempo. Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros” (I Juan 2:18-19).

Estos engañadores continuaron a predicar sus falsas doctrinas en las congregaciones donde los hermanos no las resistieron y las refutaron. Cuando estos maestros anticristos obtuvieron posiciones de poder y autoridad en estas iglesias, ellos expulsaban a los verdaderos creyentes. Esta apostasía diabólica ya estaba en progreso durante la vida del apóstol Juan, quien fue inspirado por Dios a escribir, “Yo he escrito a la iglesia; pero Diótrefes, al cual le gusta tener el primer lugar entre ellos, no nos recibe. Por esta causa, si yo fuere, recordaré las obras que hace parloteando con palabras malignas contra nosotros; y no contento con estas cosas, no recibe a los hermanos, y a los que quieren recibirlos se lo prohíbe, y los expulsa de la iglesia” (III Juan 9-10).

¡Que paradoja! ¡Los falsos ministros de Satanás, reclamando ser los ministros de justicia, ahora estaban ejerciendo control sobre las iglesias de Dios! ¡Los verdaderos hermanos de Jesucristo estaban siendo excomulgados por estos falsos apóstoles! ¡Los hermanos que eran fieles a las enseñanzas originales de Jesucristo y Sus apóstoles no podían compartir más con las congregaciones locales!

Dios permitió esta apostasía ocurrir en Sus iglesias del primer siglo para poder separar a aquellos que permanecerían en Su Verdad de aquellos que seguirían las mentiras de Satanás. Aquellos hermanos fieles que se oponían a los engañadores y sus falsas doctrinas eran expulsados con fuerza. Esta acción ayudó a separar a los verdaderos creyentes y permitió que su fe se mantuviera y no fuera corrompida por las influencias sutiles de las falsas doctrinas.

Cuando falsas doctrinas empiezan entrar en las iglesias de Dios, es la responsabilidad de cada cristiano que ama a Dios y Su Verdad de rechazar las falsas enseñanzas y refutarlas con la sana doctrina de Jesucristo. Pero cuando falsos maestros y falsos ministros se apoderan de una iglesia de Dios y ellos no pueden ser expulsados, removidos o reemplazados con ministros y maestros justos, entonces somos ordenados por la Palabra de Dios de retirarnos de su presencia.

En su primera epístola hacia Timoteo, Pablo enseña que los verdaderos cristianos deben de separarse de aquellos que no enseñan y practican las verdaderas enseñanzas de Jesucristo. Pablo declaró, “Si alguno enseña otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad [según la Verdad de Dios], está envanecido, nada sabe, y delira acerca de cuestiones y contiendas de palabras [argumentos desviados], de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas [suposiciones falsas], disputas necias de hombres corruptos [corrompidos por filosofía y teología] de entendimiento y privados de la verdad [porque ellos creen y aceptan mentiras, y usan la Palabra de Dios engañosamente], que toman la piedad como fuente de ganancia [gran cantidad de miembros, edificios, catedrales, colegios, poder político]; APARTATE DE LOS TALES” (I Timoteo 6:3-5).

¿Encaja esta descripción la iglesia que usted asiste? ¿Tiene la iglesia que usted asiste ministros vanos, orgullosos, y pretenciosos, quienes usan términos envanecidos pero que en realidad no comprenden la Biblia? ¿Está su iglesia llena de cuestiones y contiendas que están resultando en intimidación y amenazas? ¿Está siendo su iglesia desencaminada por falsas suposiciones y argumentos desviados de hombres cuyas mentes son corruptas? ¿Tiene su iglesia maestros que están destituidos de la Verdad? ¿Mide su iglesia la posición espiritual con Dios por los números de miembros, edificios y colegios? ¿Están siendo predicadas falsas doctrinas y aceptadas por su iglesia como “doctrinas oficiales de la fe”? ¿Está siendo reemplazado la Verdad y el amor de Dios, las sanas palabras y doctrinas de nuestro Señor Jesucristo con medias verdades y medias mentiras de Satanás?

Cuando cualquiera iglesia de Dios cae en este estado degenerado espiritual, ¡los verdaderos cristianos están ordenados por Dios de separarse de ellos! ¡Somos ordenados por Dios a rechazar todos los falsos maestros! ¡Somos prohibidos por la Palabra de Dios a recibirlos! ¡No podemos ni escuchar sus falsas doctrinas o compartir con ellos!

Sí, estos falsos ministros y falsos maestros tienen la apariencia de piedad, y sus enseñanzas sonarán como si fuese la verdad. Pero, tal como Pablo escribió, ellos tienen una “apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; A ÉSTOS EVITA” (II Timoteo 3:5).

Los verdaderos ministros de Diosno predicarán falsas medias verdades por doctrina o enseñanza. Pablo escribió, “Porque no nos predicamos a nosotros mismos [nuestras propias ideas, basado en filosofía o falsa teología], sino a Jesucristo como Señor, y a nosotros como vuestros siervos por amor de Jesús. Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo” (II Corintios 4:5-6).

Pablo enseñó solamente la Verdad de Dios y el verdadero Evangelio de Jesucristo. Él nunca se comprometió con medias-verdades o medias-mentiras. Él nunca fue corrompido por falsos apóstoles y falsos maestros que existían en su tiempo. En lo contrario, ¡él los opuso con toda su fuerza! Pablo describe su confrontación con estos falsos maestros: “...y esto a pesar de los falsos hermanos introducidos a escondidas, que entraban para espiar nuestra libertad que tenemos en Cristo Jesús, para reducirnos a esclavitud, a los cuales ni por un momento accedimos a someternos [a su autoridad], para que la verdad del evangelio permaneciese con vosotros” (Gálatas 2: 4-5).

Cada verdadero cristiano debe de seguir el ejemplo de Pablo. No debemos de ser intimidados por falsos maestros que intentan a ejercer autoridad sobre nosotros. No podemos someternos a estos falsos maestros, ¡sino oponerlos con toda nuestra fuerza!

Si somos verdaderos cristianos, seguiremos el ejemplo de nuestro Señor y Maestro, Jesucristo, que se negó a comprometer con Satanás y someterse a sus caminos malignos. Jesucristo permitió que Él fuese crucificado porque Él amaba a Dios el Padre y Su justicia.

Esteban, el primer cristiano verdaderamente martirizado, negó a comprometerse durante su juicio delante los líderes Judíos. Después de haber escuchado su testimonio valeroso, los líderes religiosos enfurecidos taparon sus oídos y crujían sus dientes contra él y gritaron contra él en un frenesí de odio satánico. Entonces ellos lo asaltaron y lo echaron fuera de la ciudad, donde lo apedrearon a muerte. ¿Cuál fue su crimen según ellos? ¡Él se negó a comprometer con el Evangelio de Jesucristo y la Verdad de Dios por no someterse a su autoridad y enseñanzas! Él prefirió morir en Jesucristo en vez de comprometer y aceptar sus mentiras religiosas y aprobación política.

Todos los verdaderos apóstoles de Jesucristo permanecieron fiel a la Verdad. Muchos de los apóstoles originales murieron a través de martirio. Ellos soportaron muertes inhumanas porque ellos verdaderamente amaban a Dios con todo su corazón, toda su mente, todo su ser y toda sus fuerzas. Ellos nunca rechazaron la Verdad de Dios para escapar persecución para poder vivir el resto de sus vidas en comodidad.

¿Continuará Usted en Dios y en Su Verdad?

Durante un tiempo de apostasía y desintegración política en el reino de Israel, el Rey Asa empezó su reinado sobre el reino de Judá. Él destruyó los ídolos en su tierra y ordenó al pueblo de Judá a regresar a Dios y guardar Sus mandamientos. Por diez años, Dios bendijo Asa y a su gente con paz en su tierra. Cuando la gente de Judá regresaron alocadamente a la idolatría, Dios mandó un ejército inmenso de Etiopía contra ellos. Asa clamó a Dios por Su ayuda, y Judá fue victorioso contra el enemigo. Entonces Dios le dijo al Rey Asa a través del profeta Azarías, “Oídme, Asa y todo Judá y Benjamín: Jehová estará con vosotros, si vosotros estuviereis con él; y si le buscareis, será hallado de vosotros; mas si le dejareis, él también os dejará....Pero esforzaos vosotros, y no desfallezcan vuestras manos, pues hay recompensa para vuestra obra” (II Crónicas 15:2, 7).

Después Asa y los príncipes y el pueblo de Judá, unidos con muchos del reino de Israel, “ prometieron solemnemente que buscarían a Jehová el Dios de sus padres, de todo corazón y de toda su alma....porque de todo su corazón lo juraban, y de toda su voluntad lo buscaban, y fue hallado de ellos....” (versículos 12,15).

Ellos se deshicieron de sus ídolos abominables y dioses paganos. Ellos regresaron a Dios y lo buscaron con todos sus corazones. Dios los bendijo, dándole paz y descanso de sus enemigos.

Pero treinta y seis años después, cuando el rey de Israel vino a conquistar a Judá, Asa le dio la espalda a Dios e hizo una alianza con el de Siria. En su problema, Asa fallo a mirar hacia Dios, pensando que el mismo podría resolver el problema. Por contratando al rey de Siria para que peleara sus batallas, él comprometió su relación con Dios. En este caso, él fue demasiado de lejos en rechazar a Dios y no se arrepentío. Entonces Hanani el vidente que fue mandado por Dios para advertir a Asa y pronunciar el juicio de Dios contra él. Hanani le dijo a Asa, “Por cuanto te has apoyado en el rey de Siria, y no te apoyaste en Jehová tu Dios, por eso el ejército del rey de Siria ha escapado de tus manos.

“Los etíopes y los libios, ¿no eran un ejército numerosísimo [casi un millón de hombres], con carros y mucha gente de a caballo? Con todo, porque te apoyaste en Jehová, él los entregó en tus manos. Porque los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con él. Locamente has hecho en esto; porque de aquí en adelante habrá más guerra contra ti.” (II Crónicas 16:7-9).

Demasiados de cristianos son como Asa. Ellos empiezan con gran celo para la Verdad de Dios y miran hacia Él para tener fuerza de hacer su voluntad. Pero después de un tiempo se cansan y empiezan a comprometerse. Cuando se pone difícil, ellos se olvidan de Dios y se entregan a sus propias imaginaciones. Ellos ponen su confianza en los hombres, en vez de Dios. Ellos aceptan falsas enseñanzas y creencias paganas en vez de retener la Verdad. Esta es la razón por los cambios doctrinales en las iglesias de Dios hoy. Los ministros y los miembros no están mirando hacia Dios el Padre y Jesucristo. Por resultado, ¡demasiados tienen miedo de pararse firme para defender la Verdad y para Dios!

Pero Dios ve nuestras acciones y conoce nuestro corazón. Dios espera que nosotros nos paremos firmepara defender la Verdad. Si lo hacemos, Dios estará con nosotros. Él nunca nos dejará, mientras lo buscamos. El que escribió los salmos preguntó, “¿ Quién se levantará por mí contra los malignos? ¿Quién estará por mí contra los que hacen iniquidad? (Salmo 94:16).

Dios te está preguntando la misma pregunta hoy. ¿Defenderá usted la Verdad de Dios? ¿Se va a parar firme usted contra los obreros de iniquidad que están obrando dentro de las iglesias de Dios? ¿Tendrá usted el valor para pararse firme sólo, si es necesario? ¿O hará usted como Asa, irá darle usted la espalda a Dios y va a confiar en hombres, poniendo su confianza en sus falsas doctrinas y palabras suaves? ¿Qué vas hacer? ¿Defenderá usted la Verdad de Dios, o caerá usted con los pecadores?

Desde los tiempos de la iglesia primitiva del Nuevo Testamento, los cristianos han tenido que confrontar esta pregunta. Por los siglos, millares de verdaderos cristianos fueron asesinados porque ellos negaron a comprometer con la Verdad de Dios. Ellos negaron a rechazar a Dios el Padre y Jesucristo. Ellos fueron torturados y asesinados porque ellos no querían aceptar la doctrina de la Trinidad y todas las doctrinas abominables de la Iglesia Católica. Ellos fueron quemados, mutilados y asesinados por no aceptar la tiranía de los papas y la de los obispos y sacerdotes.

En vista de su lealtad, ¿piensa usted que Dios le va a dar vida eterna si usted compromísa su llamamiento, Su Verdad y el sacrificio de Jesucristo? ¡No se engañe usted mismo! No piense ni por un minuto que por cerrar sus ojos del conflicto que vas a poder evitar en tomar una decisión. Si usted se somete a doctrinas que son contraria a las enseñanzas de Jesucristo, usted ya ha hecho su decisión.¡Usted ya está comprometiendo con la Verdad de Dios!

Cristianos que comprometen con la Verdad tarde o temprano serán vencidos por falsas doctrinas. Si usted no se despierta de su apatía espiritual, usted quizá tendrá que confrontar a Jesucristo y escucharlo decir, “No te conozco” (Mateo 25:1-12).

La Palabra de Dios claramente ordena al verdadero cristiano de separarse de aquellos que tratan de corromper sus creencias y destruir su fe. Hermanos fieles que tratan de continuar a compartir en esperanza de preservar la Verdad eventualmente caerán en la decepción o serán expulsados de la iglesia. Aquéllos que caminan en la luz de la Palabra de Dios no pueden tener compañerismo con los obreros de oscuridad y engaño.

¡Somos ordenados a separarnos de ellos! No podemos tener compañerismo con ellos, o seremos partícipes con sus pecados. Somos ordenados por Dios a separarnos de cualquier compañerismo con cualquiera iglesia que enseña contrario a la verdadera doctrina de Jesucristo.

Después de haberse salido de una de las iglesias de Dios corrompidas, un verdadero cristiano dijo, “¡Es mejor vivir la Verdad sólo, que vivir una mentira en un grupo!”Eso es una declaración verdadera y profunda. ¿Qué hará usted? ¿Escogerá usted ser fiel a la Verdad de Dios y amar a Dios el Padre y Jesucristo más que cualquiera otra persona o cosa, aunque tenga que permanecer sólo?

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Updated October 3, 2008