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Iglesia de Dios Cristiana y Bíblica

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Fred R. Coulter

Ministro

El 14 de marzo, 2007

Estimados Hermanos,

¡Saludos! Acabamos de regresar del estado de Texas. Pude estar tres días con mi hija y su esposo y mi nieto, Jeremías. Ellos viven en 10 acres en el campo con 12 ovejas y un burro llamado-Gus—y también con su perrito, Joe. La visita fue muy relajante y puede descansar bastante. Durante el Sábado en Waco tuvimos servicios durante la mañana y por la tarde y hubieron 80 personas que se reunieron ese Sábado. Mi sermón fue una comparación de ambos Pactos-Antiguo y Nuevo, una tópica que pensaba que iba poder cubrir en dos estudios. Traté de terminar en Houston—donde hubieron de 35 personas—pero no pude terminarlo. Pienso terminar este estudio lo más ante posible. Pues, ¡Dios ciertamente inspiró los estudios y el compañerismo en ambas reuniones!

Hemos estado muy ocupados preparando el libro sobre La Preparación para la Pascua y los 5 sermones grabados en un CD [sólo disponible en Inglés]. Estos les ayudarán prepararse a llegar a un entendimiento espiritual más profundo sobre la Pascua y las "Palabras del Nuevo Pacto" [tenemos ese libro diponible en nuestra página]. Las instrucciones personales de Jesucristo y Sus palabras para animar a los apóstoles en la noche de Su última Pascua demuestra el gran amor que Dios el Padre y Jesucristo tienen para nosotros—y también para todos los que Dios ha llamado desde el tiempo de los apóstoles hasta hoy y hasta el fin de la gobernación del hombre. Tal como Jesús dijo, "Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga [de] su vida por sus amigos. Ustedes son mis amigos, si hacen lo que yo les mando" (Juan 15: 13-14).

Jesucristo era el Señor Dios del Antiguo Testamento antes que Él vino y se hizo carne. Siendo Dios manifestado en la carne, Él vino a vivir una vida humana perfecta y dar Su vida como el "Cordero de Dios que le quita los pecados del mundo." Ese fue propósito entero del Día de la Pascua en el año 30 d.C. cuando Él fue crucificado. Él dio Su vida en amor para toda la humanidad y proveyó un camino para la redención por los pecados humanos. En el plan de Dios, en el pacto especial entre Dios el Padre y Jesucristo, Jesús—a causa de Su gran amor hacia nosotros—dio voluntariamente Su vida para salvar a la humanidad: "Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las miás me conocen, así como el Padre me conoce y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas...Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar. Nadie me la quinta, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre" (Juan 10:14-15, 17-18).

¡Jesucristo nunca cometió un pecado! Pero en Su gran amor, Él tomó sobre Sí mismo la penalidad por los pecados de toda la humanidad. "Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en Él." (II Corintios 5:21). Igualmente, el apóstol Pedro escribió sobre Jesús, "El cual no hizo [cometió] pecado, ni se halló engaño en su boca; quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando parecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que busca justamente; quien llevó Él mismo nuestros pecados en Su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados [no practicando ni viviendo en el pecado], vivamos a la justicia, y por cuya herida han sido sanados" (I Pedro 2:22-24).

Piense en esto: El Creador nos amó y toda la humanidad con el amor más grande posible, y Él personalmente cargo nuestros pecados al madero de crucifixión para qué nosotros podamos convertirnos en la justicia de Dios. Su sacrificio de amor cumplió las profecías de Isaías 53. Este sacrificio de amor fue tan increíble que el profeta Isaías fue inspirado a comenzar con, "¿Quién ha creído a nuestro anuncio? ¿y sobre quién se han manifestado de brazo de Jehová? (verso uno). ¡Lo que Dios hizo fue algo increíble! ¿Cómo pudo haber hecho Dios tal cosa? ¿Se convertiría Dios en un ser humano para poder personalmente cargar los pecados del mundo? La respuesta es, ¡! A pesar de esto, los Judíos hasta ahora todavía no creen en el verdadero significado de Isaías 53.

Ya que nos estamos acercando a la Pascua, tenemos que de nuevo repasar estas escrituras en preparación: "Subirá cual renuevo delante de Él, y como raíz de tierra seca; no hay parecer en Él, y hermosura; le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos. Despreciado y rechazado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de Él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. Ciertamente llevó Él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido.

"Mas Él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre Él, y por Su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; más Jehová cargó en Él el pecado de todos nosotros. Angustiado Él, y afligido, no abrió su boca; como Cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca. Por cárcel y por juicio fue quitado; y su generación, ¿quién la contará? Porque fue cortado de la tierra de los vivientes, y por la rebelión de mi pueblo fue herido. Y se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo engañano en Su boca.

"Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto Su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en Su mano prosperara. Verá el fruto de la aflicción de Su alma, y quedará satisfecho; por Su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos. Por tanto, Yo le daré parte con los grandes, y a los fuertes repartirá despojos; por cuanto derramó Su vida hasta la muerte, y fue contado con los pecadores, habiendo Él llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores" (Isaías 53:2-12).

Jesucristo ahora esta a la diestra de Dios el Padre en los cielos, haciendo intercesiónes por nosotros. Tal como Pablo escribió, "Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, que retengamos nuestra profesión [de nuestra fe]. Porque no tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos, entonces, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro" (Hebreos 4:14-16).

Por esto es que tenemos que confesar nuestros pecados directamente a Dios el Padre—para ser limpiado de cada pecado: "Pero si andamos en luz, como Él está en la luz, tenemos comunión [unión] unos con los otros, y la sangre de Jesucristo Su Hijo nos limpia de todo pecado. Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a Él mentiroso, y Su palabra no está de nosotros. Hijitos míos, estas cosas les escribo para que no practiquen el pecado; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, Jesucristo el Justo. Y Él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo" (I Juan 1:7 hasta 2:2).

¡Estas promesas nos dan gran esperanza! Bajo el Nuevo Pacto, que nosotros renovamos cada año en la Pascua, tenemos acceso directo hacia Dios el Padre y Jesucristo para el perdón de nuestros pecados—permitiéndonos de ser renovados en nuestro espíritu, corazón y mente por el poder del Espíritu Santo. Por esto es que tenemos que examinarnos antes de participar en la Pascua. Tenemos que dedicar de nuevo nuestras vidas a Dios y renovar nuestro compromiso de caminar en el camino de nuestro Señor Jesucristo, que nos dirige a la vida eterna.

A causa de mis viajes en el cercano futuro, esta carta será un poco corta. Sin embargo, muy pronto les tendremos un nuevo artículo, ¿Deben de Celebrar los Cristianos el Domingo de Pascua/Easter?, escrito por nuestro editor Felipe Neal. El artículo demuestra el hecho que [Easter en Inglés] o el Domingo de Resurrección o también llamado Easter tiene sus orígenes en prácticas del paganismo y es condenado por la Palabra de Dios. Hermanos, estamos agradecidos a Dios por su amor, oraciones y apoyo continuo en sus diezmos y ofrendas. Que Dios les continúe dando bendiciones con Su amor y gracia en todo.

Con amor en Cristo Jesús,

Fred R. Coulter

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Updated May 9, 2008