Juzgad Justo Juicio-2

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Los Santos Han de Juzgar Justo Juicio

Unas de las gran faltas de la iglesia en Corintios era la falta de juicio. Pablo lamentó sobre esta gran debilidad porque causó muchos problemas. Tanto que algunos de los hermanos estaban hiendo hacía la ley en las cortes del mundo, porque ellos no tenían justo juicio.

Pablo escribió fuertemente y los corrigió. “¿Osa alguno de vosotros, cuando tiene algo contra otro ir a juicio delante los injustos, y no delante de los santos? ¿O no sabéis que los santos han de juzgar al mundo? Y si el mundo ha de ser juzgado por vosotros, ¿sois indignos de juzgar cosas muy pequeñas?

¿O no sabéis que hemos de juzgar a los ángeles? ¿Cuánto más las cosas de esta vida? Si, pues, tenéis juicios sobre cosas de esta vida, ¿ponéis para juzgar a los que son de menor estima en la iglesia? Para avergonzaros lo digo. ¿Pues qué, no hay entre vosotros sabio, ni aun uno, que pueda juzgar entre sus hermanos, sino que el hermano con el hermano pleitea en juicio, y esto ante los incrédulos?  Así que, por cierto es ya una falta en vosotros que tengáis pleitos entre vosotros mismos. ¿Por qué no sufrís más bien el agravio? ¿Por qué no sufrís más bien el ser defraudados? Pero vosotros cometéis el agravio, y defraudáis, y esto a los hermanos” (I Corintios 6:1-8).

Cuando Cristo Regrese Él les Dará el Juicio a los Santos

Pablo lo hace bastante claro que los cristianos han de juzgar justo juicio. Debemos de juzgar aquellas cosas tal como Cristo mandó. Pero más importante, Pablo lo hace bastante claro que los santos juzgarán el mundo y ángeles. Esto es la razón porqué necesitamos aprender a tomar justos juicios.

Cuando Jesucristo regresé, Él va a juzgar el mundo entero. Pero Él les dará juicio a sus santos. En realidad, los apóstoles se sentarán en tronos juzgando los doce tribus de Israel. “De cierto os digo que en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria, vosotros que me habéis seguido también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel” (Mateo 19:28).

El apóstol Juan escribió el libro de Apocalipsis. En capítulo 20, él escribió del tiempo cuando el milenio ha empezado y juicio es dado a los santos. “Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron  y reinaron con Cristo mil años....Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años” (Apocalipsis 20:4-6).

Isaías profetizó que Cristo gobernará y reinará cuando Él es Rey del mundo durante el milenio. “Acontecerá en lo postrero de los tiempos, que será confirmado el monte de la casa de Jehová como cabeza de los montes, y será exaltado sobre los collados, y correrán a él todas las naciones. Y vendrán muchos pueblos, y dirán: Venid y subamos al monte de Jehová, a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñara sus caminos, y caminaremos  por sus sendas. Porque de Si saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de JehováY JUZGARÁ entre las naciones, y reprenderá a muchos pueblos; y volverán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces; no alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra” (Isaías 2:2-4).

De nuevo Isaías profetizo que Jesucristo establecería Su gobierno con juicio. “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto” (Isaías 9:6-7).

¡Jesucristo es el justo Juez! Cuando Él gobierne el mundo, y los santos con Él, será con justo Juicio. De nuevo Isaías fue inspirado a escribir sobre Jesucristo: “Saldrá una vara del tronco de Isaí, y un vástago retoñará de sus raíces. Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová. Y le hará entender dirigente en el temor de Jehová. No juzgará según la vista de sus ojos, ni argüirá por lo que oigan sus oídos; sino que juzgará con justicia a los pobres,   y argüirá con equidad por los mansos de la tierra; y herirá la tierra con la vara de su boca, y con el espíritu de sus labios matará al impío. Y será la justicia cinto de sus lomos, y la fidelidad ceñidor de su cintura” (Isaías 11:1-5).

Estos versículos revelan las cualidades espirituales de justo juicio. Nota: “Y reposará sobre él Espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová.” Estas son las cualidades espirituales que nosotros necesitamos a desarrollar a través del poder del Espíritu Santo de Dios y la mente de Cristo en nosotros.

Como Desarrollar y Tener Justo Juicio

Para verdaderamente entender lo que juicio es, necesitamos entender las palabras juicio y juzgar. Una definición de la palabra “juicio” tal como aplicado por los principios de la Palabra de Dios es definido en esta manera: “Un juicio es una decisión o conclusión basada en las leyes de Dios, estatutos y juicios donde la voluntad de Dios sea o no sea específicamente declarado.” Cuando juicios son requeridos, la persona que está haciendo el juicio tiene que ser cualificado, según las normas que Dios ha declarado, para decidir, clarificar, y para determinar una controversia.

Un juicio puede ser crítico, y muchas veces decisivo porque puede tener un resultado permanente y ramificaciones duraderas. Cristo dijo, “Juzgad con justo juicio.” Un juicio justo, puede ser la primera extensión de amor. La Biblia declara,  “Dios es amor.” Y también dice, “Dios es Juez,” y “todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo.” Justo juicio solamente puede ser basado en el AMOR DE DIOS y AMOR DEL PRÓJIMO. ¡Es imposible  tener amor sin juicio y tener juicio sin amor! Esta es la básica y absoluta fundación para juzgar “justo juicio.”

El Sistema de Jueces Bajo el Antiguo Pacto

Dios trajo los hijos de Israel fuera de Egipto por que Él los amaba. “Porque tú eres pueblo santo para Jehová tu Dios; Jehová tu Dios te ha escogido para serle un pueblo especial, más que todos los pueblos que están sobre la tierra. No por ser vosotros más que todos los pueblos os ha querido Jehová y os ha escogido, pues vosotros erais el más  insignificante de todos los pueblos:

“Sino por cuanto Jehová os AMÓ, y quiso guardar el juramento que juró a vuestros padres, os ha sacado Jehová con mano poderosa, y os ha rescatado de servidumbre, de la mano de Faraón rey de Egipto. Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios,  Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta mil generaciones;.... Guarda, por tanto, los mandamientos, estatutos y decretos que yo te mando hoy que cumplas. Y por haber oído estos decretos y haberlos guardado y puesto por obra, Jehová tu Dios guardará contigo el pacto y misericordia que juró a tus padres. Y te amará, te bendecirá y te multiplicará....” (Deuteronomio 7:6-13).

El propósito entero de Dios llamar a los hijos de Israel era un hecho de amor. Él les mandó que ellos lo obedecieran y que lo amarán y que guardarán Sus mandamientos y juicios. Para asegurar la función correcta del gobierno de Dios, Dios le dio a los hijos de Israel un sistema de jueces. Fue a través de este sistema de jueces que Dios los gobernaría y juzgarían al pueblo. Esto claramente demuestra como amor y juicio van mano a mano.

Calificaciones Básicas Para Un Juez

Las calificaciones básicas para jueces se establecieron en el principio del sistema de jueces bajo Moisés. Aquí están las primeras calificaciones que son listadas para un juez. “Además escoge tú de entre todo el pueblo varones de virtud, temerosos de Dios, varones de verdad, que aborrezcan la avaricia; y ponlos sobre el pueblo por jefes de millares, de centenas, de cincuenta y de diez. Ellos juzgarán al pueblo en todo tiempo; y todo asunto grave lo traerán a ti, y ellos juzgarán todo asunto pequeño” (Éxodo 18:21-22). Ellos tenían que ser hombres de habilidad, amando a Dios y la verdad sobre todo y toda persona. Más luego, Dios dio Sus leyes, mandamientos, estatutos y juicios. Él mandó a la gente que lo obedecieran y que siguieran el sistema de jueces, “y juzgaren los jueces” (Éxodo 21:22). Los jueces tenían que usar las leyes de Dios, y juicios, como la base de sus juicios.

Por  medio  de  Moisés,  Dios mandó a los jueces que, “Oíd entre vuestros hermanos, y juzgad justamente entre el hombre y su hermano, y el extranjero. No hagáis distinción de persona en el juicio; así al pequeño como al grande oiréis; no tendréis temor de ninguno porque el juicio es de Dios...” (Deuteronomio 1:16-17).

En el Nuevo Testamento, estos mismos requisitos básicos de carácter son extendidos y amplificados para aquellos que han de ser líderes y ministros en I Timoteo 3:1-7 y Tito 1:6-9. Hablaremos de esto más luego demostrando que  el carácter de el individual es la clave en ejecutar juicios.

Como El Sistema Trabajaba

Los asuntos pequeños eran de ser llevados a los jueces menores. Si no podría ser resuelto, entonces sería llevado hacia los jueces mayores. Y si una decisión no podría ser alcanzada, el juicio final fue hacia las manos del más alto juez y sacerdote. Las instrucciones de Dios eran las siguientes: “Cuando alguna cosa te fuere difícil en el juicio, entre una clase de homicidio y otra, entre una clase de derecho legal y otra, y entre una clase de herida y otra, en negocios de litigio en tus ciudades; entonces te levantarás y recurrirás al lugar que Jehová tu Dios escogiere; y vendrás a los sacerdotes levitas, y al juez que hubiere en aquellos días, y preguntarás; y ellos te enseñaran la sentencia del juicio. Y harás según la sentencia que te indiquen los de lugar que Jehová escogiere, y cuidarás de hacer según todo lo que te manifiesten. Según la ley que te enseñen, y según el juicio que te digan, harás; no te apartarás ni a diestra ni a siniestra de la sentencia que te declaren. Y el hombre que procediere con soberbia, no obedeciendo al sacerdote que está para ministrar allí delante de Jehová tu Dios, o al juez, el tal morirá; y quitarás el mal de en medio de Israel. Y todo el pueblo oirá, y temará, y no se ensoberbecerá” (Deuteronomio 17:8-13).

El sistema bajo el Antiguo Pacto era dual. Era ambos religioso y civil. Tenían que haber estatutos y juicios para gobernar la gente a través de la parte civil del gobierno. Habían mandamientos y leyes para regularizar la de adoración oficial de Dios, relacionados a los primeros cuatro de los diez mandamientos. Pero, estos iban mano a mano por que todas eran basadas en la leyes de Dios, para que no hubiera contradicción entre las dos. El sumo sacerdote sostuvo la apelación final a Dios, en asuntos demasiados de difícil para juzgar.

Dios trabajaría a través del oficio del sumo sacerdote y haría Su juicio conocido a través del pectoral de juicio y echando suertes (Éxodo 28:15). En el libro de Josué, capítulo 7, encontramos una historia demostrando como Dios trabajó por medio del sumo sacerdote para hacer Su juicio de Acán conocido.     

Dios limitó a las personas a obedecer la sentencia de los jueces. Esto es una esencial básica llevando a cabo la función lisa del gobierno de Dios en Israel. Dios hizo la sentencia de los jueces absoluta. Pero cuando ocurría un fracaso en el sistema, entonces serios problemas se levantarían. Si la gente no se obedecían la sentencia, entonces cada hombre haría lo que le parecía correcto en sus propios ojos. Si la decisión y sentencias  no eran obedecidas, entonces anarquía y rebelión era el resultado. Esto es lo que es registrado en el libro de los Jueces. “Cada uno hacía lo que bien le parecía” (Jueces 21:25).

El Juez--el Vínculo Vital Para Justo Juicio

El más importante vínculo en cualquiera sistema de juzgar es el que tiene la autoridad de tomar juicios. Él es el que ha sido puesto en la posición de autoridad para el propósito específico de hacer las decisiones obligatorias. Esto es cierto, sea para un juez actual, tal como la historia de los jueces de Israel; o el rey, cuando Dios permitió que Israel tuviera reyes. Sin embargo, todos los juicios tienen que ser basados en la PALABRA, porque Dios esla autoridad verdadera en juicio. Los requisitos y los mandatos para el juez se aplican para la iglesia en nuestro día.  Dios ha dado mandamientos específicos, instrucciones y advertencias para cualquiera que está en una posición de juzgar.  Estos mandatos cuando obedecidos y seguidos garantizan justos juicios. Vamos a examinar estos mandatos.

Mandatos Para Los Jueces

El carácter individual de cada juez un factor vital en su habilidad de tomar juicios correctos. Hemos visto en Éxodo 18, como el TEMOR DE DIOS y el AMOR DE VERDAD eran las calificaciones básicas. Además, aquí están algunos más básicos mandatos para cualquiera que está tomando decisiones y juicios. “Oíd entre vuestros hermanos...juzgad justamente entre el hombre y su hermano...No hagáis distinción de persona en el juicio” (Deuteronomio 1:16-17). Esto es una cualidad básica de Dios. ¡Él NO hace distinción de personas! Todos tienen que ser tratados justamente y dado la misma oportunidad. ¡No hacer distinción de personas es la fundación básica de salvación! Esta cualidad de carácter tiene que estar en cada cristiano hoy, para poder tomar decisiones sabias y justas. Esto es porque Dios ha dado mandamientos para aquellos que están juzgando. Nota: “así al pequeño como al grande oiréis...”  Todos los detalles tienen que ser tomados en consideración, cada caso tiene que ser escuchado, cada cuestión tiene que ser contestada. El actitud del individual, sea bueno o malo, no obliga o hace librar alguien de tomar una decisión o dar una repuesta. NOSOTROS SOMOS OBLIGADOS POR DIOS DE OCUPARNOS DE CADA ASUNTO, SEA PEQUEÑO O GRANDE, PARA OÍR A TODOS SI ÉL ES CONOCIDO O NO CONOCIDO, ACEPTADO O DETESTADO, HUMILDE O ORGULLOSO. “No tendréis temor de ninguno, ¡porque el juicio es de Dios!” (versículo 17).

Cristo les dijo a los apóstoles la misma cosa. “Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos....” (Mateo 16:19). Cristo le dio a la Iglesia y al ministerio la autoridad de tomar juicios basados en las leyes de Dios. Continuando, “De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo” (Mateo 18:18).

¡Dios ordena a cada ministro y anciano, y también a los hermanos que se acuerden que el JUICIO ES DE DIOS y no del hombre! ¡CUALQUIER JUICIO TIENE QUE SER BASADO EN LA PALABRA DE DIOS! ¡Cada juicio tiene que ser justo  hecho con amor y misericordia!

Una de las razones porque Dios rechazo a los Fariseos, escribas y los abogados, fue porque ellos ignoraron los justos juicios de Dios. Ellos hicieron sus propios juicios, basados en sus propias tradiciones en vez que las leyes de Dios.  Jesús los condenó porque ellos dejaron de ver las cosas más importantes de su responsabilidad.  “¡Ay  de  vosotros,  escribas  y  fariseos, hipócritas! Porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer [justicia, misericordia y fe], sin dejar de hacer aquello” (Mateo 23:23).

La razón que los escribas y los fariseos se bajaron a tal estado, fue porque ellos no tenían el amor de Dios. Él dijo, “Mas yo os conozco, que no tenéis amor de Dios en vosotros” (Juan 5:42). La falta de amor, hizo los juicios de ellos llenos de hipocresía porque sus juicios no estaban basados en la Palabra de Dios y Su amor. Jesús revelo en Su condenación de los fariseos que a ellos les faltaba el verdadero juicio y amor. Nota: “Mas ¡ay de vosotros, fariseos! que diezmáis la menta, y la ruda, y toda hortaliza, y pasáis por alto la justicia y el amor de Dios” (Lucas 11:42).

Órdenes Adicionales Para Los Jueces

Aquí están varias órdenes adicionales para los jueces. “Los cuales (los jueces) juzgarán al pueblo con justo juicio. No hagas acepción de personas, ni tomes soborno, porque el soborno ciega los ojos de los sabios, y pervierte las palabras de los justos.  La justicia, la justicia seguirás...” (Deuteronomio 16:18-20).

No harás injusticia en el juicio: ni favoreciendo al pobre ni complaciendo al grande; CON JUSTICIA JUZGARÁS  A TU PRÓJIMO” (Levítico 19:15). “Si hubiere pleito entre algunos, y acudieren al tribunal para que los jueces los juzguen, éstos absolverán al justo, y condenarán al culpable” (Deuteronomio 25:1). Estas leyes y órdenes para los jueces fueron dadas para asegurar que el pueblo de Dios sería juzgado justamente en todo tiempo.

Verdadero Juicio Viene de Dios

Es muy esencial que la persona que está juzgando mire hacia el juicio de Dios y Sus leyescomo la BASE absoluta para juzgar. Mirando a las circunstancias y apariencia exterior no es suficiente.

Dios le dijo a Samuel, cuando él fue mandado a seleccionar a David como el Rey que iba a reemplazar a Saúl, que él no era de mirar a la apariencia exterior. “Y aconteció que cuando ellos vinieron, él vio a Eliab, y dijo: De cierto delante de Jehová está su ungido.” Primeras impresiones, basadas en sentimientos y apariencias exteriores, no son correctas la mayoría de las veces.

“Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está  delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón” (I Samuel 16:6-7). Dios estaba mirando al corazón de David, cuál era el que Dios había seleccionado para reemplazar a Saúl, y no por la apariencia exterior de la carne.

Cristo también reveló que esto era la falta de los fariseos en sus juicios. Ellos no eran justos porque ellos juzgaron según la carne, y apariencias exteriores. “Vosotros juzgáis según la carne...” (Juan 8:15). Esto es la base contraria de juicio que ellos debieron de usar. Él siguió a explicar que Él nunca juzgó un asunto o persona según la carne. “Yo no juzgó a nadie. Y si yo juzgó, mi juicio es verdadero; porque no soy yo solo, sino yo y el que me envió, el Padre” (Juan 8:15-16). Cristo añadió, “No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio” (Juan 7:24).

La palabra y leyes de Dios son una fundación de tomar la clase de juicios cuales no serán carnales, juicios humanos basados en la apariencia y circunstancias. “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta” (Hebreos 4: 12-13).

Es solamente de la palabra Dios que podemos recibir conocimiento, sabiduría y el entendimiento que nesecitamos para hacer justos juicios. Algunas veces seremos confrontados con situaciones cuales no están claramente definidas en la Palabra de Dios. Pero, con el Espíritu de Dios, combinado con el conocimiento, sabiduría y entendimiento cual Dios nos da podemos tomar justos juicios.

Salomón es un buen ejemplo de esto. Cuando él fue hecho rey él sabía que necesitaba la sabiduría y el juicio de Dios para gobernar y juzgar el pueblo de Israel.  Dios le apareció a Salomón en un sueño y le dijo, “Pide lo que quieras que yo te dé.... Y Salomón dijo: Ahora pues, Jehová Dios mío, tú me has puesto a mi tu siervo por rey en lugar de David mi padre; y yo soy joven, y no sé como entrar ni salir. Y tu siervo está en medio de tu pueblo al cual tú escogiste; un pueblo grande, que no se puede contar ni numerar por su multitud. Da, pues, a tu siervo corazón entendido para juzgar a tu pueblo, y para discernir entre lo bueno y lo malo; porque ¿quién podrá gobernar este tu pueblo tan grande? Y agradó delante del Señor que Salomón pidiese esto. Y le dijo Dios: Porque has demandado esto, y no pediste para ti muchos días, ni pediste para ti riquezas, ni pediste la vida  de tus enemigos, sino que demandaste para ti inteligencia para oír juicio, he aquí lo he hecho conforme a tus palabras; he aquí que te he dado corazón sabio y entendido, tanto que no ha habido antes de ti otro como tú, ni después de ti se levantará otro como tú” (I Reyes 3:5-12).

Como resultado, Salomón fue el hombre más sabio que ha vivido. Pero él fue alejado de Dios en su vejez, por la causa de sus esposas, y por irse detrás de otros dioses. Tan depravado él se puso que Dios dividió el reino y separó los diez tribus de Jerusalén y dejó solamente el tribu de Judá, Benjamín y los Levitas. Dios ejecutó Su justo juicio contra Salomón por sus grandes pecados, porque Dios no hace acepción de personas.

El Sistema de Jueces Restaurado Bajo Josafat

Mas luego, Josafat rey de Judá restauró el sistema de jueces en Judá. Él entendía que el juicio le pertenecía a Dios y no para los hombres. “Y puso jueces en todas las ciudades fortificadas de Judá, por todos los lugares. Y dijo a los jueces: Mirad lo que hacéis; porque no juzgáis en lugar de hombre, sino en lugar de Jehová, el cual está con vosotros cuando juzgáis. Sea, pues, con vosotros el temor de Jehová; mirad lo que hacéis, porque con Jehová nuestro Dios no hay injusticia, mi acepción de personas, ni admisión de cohecho” (II Crónicas 19:5-7). Tenemos que recordarnos siempre que cuando nosotros juzgamos, “¡Usted no juzga para el hombre sino para el Señor!

Como hemos visto, cuando Cristo regrese, Su trono será establecido por juicio y justicia. “Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová. Y le hará entender diligente en el temor de Jehová. No juzgará según la vista de sus ojos, ni argüirá por lo que oigan sus oídos” (Isaías 11:2-3).

Porque Cristo es el Hijo de Dios, el padre ha puesto todo juicio en Sus manos. “Porque el Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio dio al Hijo....No puedo yo hacer nada por mí mismo; según oigo, así juzgó; y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envío, la del Padre” (Juan 5:22, 30).  Además, “Dijo Jesús: Para juicio he venido yo a este mundo” (Juan 9:39). Las Escrituras revelan que Dios es la fuente de todo verdadero justo juicio.

El Pecado Destruye El Juicio

Lo que le sucedió a Salomón es un buen ejemplo para enseñarnos que el pecado destruye la capacidad de hacer justos  juicios. Él empezó con todas las bendiciones de Dios incluyendo una bendición especial de abundancia de sabiduría y juicio. Pero, cuando él se entregó al pecado, él gradualmente perdió su sabiduría y la habilidad de hacer justos juicios. Quizás Salomón  se degeneró más que cualquiera otro hombre en el registro bíblico. Él empezó con la bendición de Dios y se degeneró a ser un fornicario y un adorador de los dioses satánicos de todas las otras naciones. Él destruyó su capacidad de ser rey. “Y cuando Salomón era ya viejo, sus mujeres inclinaron su corazón tras dioses ajenos, y su corazón no era perfecto con Jehová su Dios,  como el corazón de su padre David....E hizo Salomón lo malo ante los ojos de Jehová, y no siguió cumplidamente a Jehová....  Y se enojó Jehová contra Salomón, por cuanto su corazón se había apartado de Jehová Dios de Israel, que se le había aparecido dos veces...” (I Reyes 11:4,6,9).

Otro ejemplo como el pecado destruye el juicio es los hijos de Samuel. Samuel era justo y juzgó a Israel con justos juicios.  Pero sus hijos eran malvados y tomaron sobornos. “Aconteció que habiendo Samuel envejecido, puso a sus hijos por jueces sobre Israel....Pero no anduvieron los hijos por los caminos de su padre, antes se volvieron tras avaricia, dejándose sobornar y PERVIRTIENDO EL DERECHO” (I Samuel 8:1,3). El grado de pecado reduce en proporción la habilidad de tomar y entender el correcto justo juicio. En último análisis, “Los hombres malos no entienden el juicio” (Proverbios 28:5).

Dios nos enseña que cuando el pecado crece y multiplica por la tierra y la mayoría de la población están viviendo en un estado de pecado, pronto la tierra se llena con maldad y corrupción. Por resultado de un ambiente lleno de pecado y iniquidad, pocos pueden emprender o tomar justos juicios. En otras palabras, ellos no entienden entre lo correcto y lo incorrecto. Se pone tan mal que ellos ponen todo al revés y llaman lo malo bueno y lo bueno malo. “¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo! ¡Ay de los sabios en sus propios ojos, y de los que son prudentes delante de sí mismos!

“¡Ay de los que son valientes para beber vino, y hombres fuertes para mezclar bebida; los que justifican al impío mediante cohecho, y al justo quitan su derecho!” (Isaías 5:20-23).

Cuando cualquiera nación, o gente, o grupo, o iglesia llega a este punto, entonces Dios tiene que ejecutar Su juicio contra ellos. “Por tanto, como la lengua del fuego consume el rastrojo, y llama devora la paja, así será su raíz como podredumbre, y su flor se desvanecerá como polvo; porque desecharon la ley de Jehová de los ejércitos, y abominaron la palabra del Santo de Israel. Por esta causa se encendió el furor de Jehová contra su pueblo, y extendió contra él su mano [de corrección], y le hirió...” (Versículos 24-25).

Aunque ellos estén en esta condición, Dios todavía está ahí pero ellos no se dirigen hacia Él en arrepentimiento. “He aquí que no se ha acortado la mano de Jehová para salvar, ni se ha agravado su oído para oír; pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír. Porque vuestras manos están contaminadas de sangre, y vuestros dedos de iniquidad; vuestros labios pronuncian mentira, habla maldad vuestra  lengua. No  hay  quien  clame por la justicia, ni quien JUZGUE POR LA VERDAD: confían en vanidad, y hablan vanidades, conciben maldades, y dan a luz iniquidad....Sus pies corren al mal, se apresuran para derramar la sangre inocente; sus pensamientos, pensamientos de iniquidad; destrucción y quebrantamiento hay en sus caminos. No conocieron CAMINO  DE PAZ, ni hay justicia en sus caminos....Por esto sea alejó de nosotros la justicia, y no nos alcanzó la rectitud....Y el derecho se retiró, y la justicia se puso lejos; porque la verdad tropezó en la plaza, y la equidad no pudo venir. Y la verdad fue detenida, y el que se apartó del mal fue puesto en prisión; y lo vio Jehová, y desagradó a sus ojos, porque pereció EL DERECHO” (Isaías 59:15).

Esta es la condición de muchas de las naciones y gentes del mundo hoy. Aún más trágico, esta condición también existe en muchas de las iglesias que profesan ser cristianas en el mundo.  Además, tal condición depravada también existe en algunas de las iglesias de Dios.

Necesitamos a realizar que existe una ley absoluta y principio viviente cual está constantemente en efecto, esta es:  “El rey [líder o gobernante] con el juicio afirma la tierra; mas el que exige presentes la destruye” (Proverbios 29:4). “Del rey [líder o gobernante] que juzga con verdad a los pobres, el trono será firme para siempre” (Proverbios 29:14).

Si pensamos en estos dos proverbios, podemos entender que esto es un resumen de los reinados de todos los reyes y jueces de la Biblia. Cuando el rey o el juez era justo y ejecutaría justos juicios, Dios bendecía el rey o el juez. Dios también bendecía la tierra y la gente. Cuando ellos pecaban ellos eran maldecidos y el pecado se multiplicaba entre la gente. El grado de sus pecados  reducía en directa proporción su habilidad de hacer juicios correctos y destruía sus reinos.

Esto es lo mismo para nosotros hoy, en nuestras vidas personales o en nuestras iglesias. ¡Las congregaciones pueden ser establecidas por justos juicios o ser destruidas con juicios  incorrectos por causa de rechazar la Palabra de Dios, pecados personales, la concesión de pecados de los hermanos en las congregaciones, o simplemente la falta de sabiduría!

Estas situaciones no existirían, si supiéramos como hacer y tomar justos juicios. Muy pronto aprenderemos como hacer justos juicios, pero primero necesitamos saber las trampas comunes y errores en juicio.

Trampas Comunes y Errores Humanos en Juicio

Aquellos que están en posiciones de tomar juicios tienen que siempre estar en alerta, contra permitir errores para que no se les  nublen sus juicios. Cuando cualquiera error mayor ocurre, justo juicio se hace imposible. Entonces el  juicio se convierte en el del hombre basado el razonamiento humano y no el juicio de Dios basado sobre Su Palabra. Aquí están algunas de las trampas comunes y errores humanos que a veces afecta el juicio.

1) OBSTINADO Y CERRADO DE MENTE

Esto es muy FÁCIL de hacer porque todo el mundo tiene opiniones y su manera de ver las cosas. Cualquiera que rehúsa o no puede poner al lado sus propias opiniones personales, automáticamente empieza a cerrar la puerta al justo juicio. Esto podría ejemplificarse por las siguientes filosofías, “Los Comunistas son la causa de todos nuestros problemas.” O, “A mí no importa lo que la Biblia dice yo voy a ir al cielo.” O, “Yo sé que esa persona siempre le gusta el problema.” O, “Yo no voy a escucharte hasta que te deshagas de tu mal actitud.” Quizás el que está haciendo el juicio puede decir, “Yo siempre estoy correcto porque yo soy el ministro o anciano de Dios, o dirigente del hogar. Si tu no estas de acuerdo conmigo, tu discrepes con Dios.” O tal como muchos han oído de ministros, “¡Yo te sacaré  de la iglesia!”

Las Escrituras están bastante claro sobre este asunto. El Proverbio dice, “¿Has visto hombre sabio en su propia opinión? Más esperanza hay del necio que de él” (Proverbios 26:12).

2) PARCIAL--NO OYE CADA ASPECTO DEL ASUNTO

Muchas veces aquellos que toman juicios oyen mas que un lado de la historia y toman su decisión. Ellos no le dan a la otra persona una oportunidad de explicar su situación en su asunto.

Ser parcial es un pecado cuando tratando de llegar a una decisión o juicio. Ha sido dicho al acusado, por aquellos en  autoridad, “Usted no puede decir nada para justificarse, aunque  yo este incorrecto. Pero, porque lo que yo ha oído de otros me convence que yo estoy totalmente correcto.”  Un juicio correcto o evaluación nunca puede ser obtenida o rendida cuando uno es parcial.

3) EL QUE LLEGA PRIMERO PARECE SER JUSTO

Este es estrechamente relacionado con los primeros dos puntos. Si las primeras dos trampas y errores están presente, esto puede ser una fuente de triple problema. En muchas de las iglesias que tienen una jerarquía o una estructura corporativa rígida, pronto será conocido, si uno puede llegar hacia el ministro o el gerente primero, él o ella consiguiera lo que está buscando. Tal situación también puede existir en una familia entre los niños y padres. Hemos visto este principio violado en los medios de comunicación, cuando historias sobre cosas malas y corrupción son descubiertas. El que llega hacia ellos primero suena correcto y justo.

Esto es particularmente dañino cuando chismografías son permitidas a ser tomadas en confianza y sus palabras son escuchadas como si fuera el evangelio de verdad. “Justo parece el primero que aboga por su causa; pero viene su adversario, y le descubre” (Proverbios 18:17). Cualquiera viniendo con una causa le aparecerá ser justo porque, “Todo camino del hombre es recto en su propia opinión” (Proverbios 21:2). El que llega primero siempre tratará de minimizar sus propias faltas y pecados y llevará al máximo sus propios puntos buenos. Entonces él o ella tratará de ponerle más énfasis en las faltas y pecados de la otra persona y tener una tendencia de no ver sus puntos buenos y fuertes.

4) NO OBTENIENDO TODOS LOS HECHOS

Información parcial puede ser muy dañino. Por ejemplo; que tal si un hombre que tuvo un divorcio, fue visto con una mujer. Esta mujer estaba bien maquillada, y con una minifalda. Él fue visto entrando a su casa sólo con ella. Se quedaron toda la noche. Nadie vio a ninguno de los dos salir de la casa. Entonces, uno puede concluir, “Él tiene que estar teniendo una aventura con esa mujer. Él tiene que estar cometiendo adulterio.” Por encima parece ser cierto.  Los hechos fueron dados, PERO estos no son todos los hechos. La información esencial faltando es esto: La mujer era, en realidad, su verdadera esposa. La que él está obligado delante de Dios. Ella vino por una visita de dos semanas para la posible reconciliación con él. Este hecho completamente cambia la historia. Muchas veces las vidas de las personas son destruidas  porque ellos han sido juzgados por otra persona que no tiene todos los hechos.

No obteniendo todos los hechos puede ser hecho en grado. Esto es hecho por no ver varios de los hechos, y no discernir lo que es verdad lo que es ficción.

5) ACEPCIÓN DE PERSONAS

“Hacer acepción de personas en el juicio no es bueno” (Proverbios 24:23). Acepción de personas cae en tres categorías:

A) Gustando o no gustando el individual. “Porque él es mi amigo, yo no mirare su pecado en su vida y le daré el beneficio de la duda.” Favoritismo es algo fatal cuando tomando un juicio. La otra posibilidad es no gustando la persona. En casos como este la tendencia es de no ayudarle. Aquellos que no les gusta a otros siempre tienen la tendencia de darle la espalda, criticar y condenar. Seguramente ellos nunca reconocerán sus buenos logros.

B) Siguiendo la mayoría aunque estén bien o mal. Esta es la base completa de la política. Pero la Biblia nos enseña que la mayoría mayormente está siempre en el error. Por ejemplo: estafando no es algo bueno, simplemente porque la mayoría lo hacen. Mintiendo un “poco” no es algo bueno, simplemente porque la mayoría lo hacen. Saúl es un ejemplo bueno de cuando se sigue la mayoría. Ellos razonaron que sería mejor tomar lo mejor del ganado y las ovejas. Eso fue en sus ojos un juicio mejor, comparado hacia el juicio justo de Dios.

C) Excusando la minoría. Es muy fácil de ayudar al desvalido,   simplemente   porque   están   en   un   estado malo, mientras ignorando el hecho que hay razones por su condición. Un juicio erróneo cual excusa la minoría, al costo de verdaderamente entender el problema no lo resuelve. Solamente lo perpetuará. En los Estados Unidos, excusando la minoría es expresado en dando simpatía hacia el criminal, por teniendo mucha preocupación por sus derechos y bien estar. Pero a la misma vez los derechos de los ciudadanos que viven conforme a la ley son olvidados.  La Palabra de Dios nos instruye, “Tener  respeto a la persona del impío, para pervertir el derecho del justo, no es bueno” (Proverbios 18:5). “El que justifica al impío,  y el que condena al justo, ambos son abominación a Jehová” (Proverbios 17:15).

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Updated December 26, 2008