RESPONSABILIDAD FINANCIERA DEL CRISTIANO
Responsabilidad
Hacia la Familia:
Las
Escrituras enseñan que los Cristianos deben de proveer para sus familias con
mucha diligencia. Cualquier Cristiano que puede trabajar pero no hace un
esfuerzo para mantener a su familia es peor que un infiel. Jesucristo Él
mismo enseñó que un Cristiano debe de proveer primero para su familia antes
de usar los ingresos personales para otros propósitos, incluyendo ofrendas
para Dios. Jesús condenó a los judíos que dieron ofrendas, o “Córban”
para el templo mientras descuidaban de sus padres. Dios no quiere que los
Cristianos descuiden las necesidades básicas de sus familias para poder dar
diezmos y ofrendas. Aquellos Cristianos que tienen un ingreso limitado y
pueden solamente cumplir con sus necesidades básicas no tienen un aumento
actual con cual pueden dar el diezmo. Dios desea misericordia y no sacrificio.
Referencias
de las Escrituras:
| I Ti. 5:4, 8, 16 |
Mr. 7:10-13 |
Pr. 31:10-28 |
| Pr. 27:23-27 |
Pr. 28:19 |
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Responsabilidad
Hacia los Necesitados:
Los
cristianos son mandados por Jesucristo a mantener a los pobres y necesitados
entre ellos con compasión y entendimiento. Un actitud Cristiano de amor
verdadero y servicio debe de ser la motivación de dar. Dios desea que a cada
uno que Él le ha dado prosperidad dé con ánimo y de buena gana del corazón
como él o ella pueda. Aquellos que tienen en abundancia pero no dan por causa
de un actitud egoísta son culpables de codicia y están pecando antes de Dios.
Referencias
de las Escrituras:
| Hch. 2:44-45 |
Hch. 4:34-45 |
Sal.41:1-3 |
| Pr. 28:27 |
Pr. 19:17 |
Mt.26:11 |
| II Co. 9:1-9 |
Gá. 2:10 |
Stg. 2:14-17 |
Responsabilidad
Hacia la Iglesia:
En el mundo
de hoy, no hay duda que el dinero es requerido para cumplir los mandamientos
de Jesucristo para predicar el evangelio, para nutrir el rebaño y para
cumplir con las necesidades de la iglesia. Por eso es, que los Cristianos
están mandados por el Señor Jesucristo a compartir de sus recursos
financieros con aquellos que los sirven en el ministerio de Dios. Pablo
escribió, “¿No sabéis que los que trabajan en las cosas sagradas, comen
del templo, y que los que sirven al altar, del altar participan? Así
también [ Griego houtoos, asimismo, en la misma manera] ordenó
el Señor [Griego diatassoo, a ordenar, a dirigir, a mandar,] a los
que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio. (I Co. 9:3-14).
Aquellos que
reciben apoyo de los hermanos le tienen que dar cuenta a Dios y a los hermanos
cómo los diezmos y ofrendas son usados. Cualquier ministro que hace
mercadería de los hermanos a través de intimidación, compulsión, o con
temor para poder sacarles los diezmos y ofrendas a ellos recibirá juicio
severo de Dios.
Dios le da
aviso a Sus sirvientes contra explotar a los pobres de su rebaño y tomando de
las reservas pocas de los necesitados. Sin embargo, Dios honra y bendice a los
pobres que dan de lo que puedan, no importa como de poco la cantidad, aún
como Jesús alabó a la viuda pobre necesitada que dió sus dos blancas.
Referencias
de las Escrituras:
| I Co.9:1-14 |
Lc. 21:1-4 |
Lc.19:12-17 |
| Lc. 16:10-13 |
Zac.7:7-13 |
I Ti. 5:17-18 |
| Lc. 10:17 |
Mt. 24:45-51 |
Mt. 6:19-21 |
El
Diezmo:
Dios creó la
tierra y todos los recursos de la tierra de cuál riquezas físicas vienen.
Aunque Dios es dueño de todas los recursos de la tierra y el mar, Él les ha
dado todas estas cosas a la humanidad para que trabajen con ellas, para usar y
disfrutar de sus beneficios. Por usar lo que Dios ha creado, la humanidad
puede crecer comidas, criar animales, cultivar los campos, extraer de la
tierra y pescar los mares. Porque Dios le ha dado todas estas cosas a la
humanidad, Él requiere que los hombres lo reconozcan a Él como el Proveedor
Todopoderoso y el que sostiene todo. Las Escrituras revelan que Dios
instituyó la regla de dar el diezmo en adición de ofrendas como un modo
perpetuo para que la humanidad lo honre a Él. El Antiguo Testamento declara
que los diezmos y ofrendas pertenecen a Dios y son “consagrados al Señor.”
Jesucristo reafirmó esta verdad cuando Él dijo, “Dad, pues, a Dios lo que
es de Dios.” El cuento de la ofrenda de Abel en el libro de Génesis lo hace
bien claro que esta práctica existía desde el principio de la humanidad y no
era limitado al pacto de Dios con Israel en Sinaí.
Antes del
establecimiento del Antiguo Pacto, los diezmos y ofrendas de Dios eran dados a
Melquisedec, el sacerdote del Dios Altísimo. El libro de Génesis registra
que Abrahám dio sus diezmos y ofrendas a Melquisedec. Isaac y Jacob sin duda
dieron de sus diezmos y ofrendas a Melquisedec también. Cuando Dios
estableció Su pacto con Israel, los diezmos y ofrendas fueron transferidos al
sacerdocio Levítico. Dios dijo, “ porque a los Levitas he dado por heredad
los diezmos de los hijos de Israel.” Bajo el Antiguo Pacto, Dios requería
que Su pueblo le diera las primicias de su cosecha y el primogénito de sus
ganados, igualmente un diez por ciento de sus aumentos que ellos obtenían de
la cosecha y ganados.
Dios dijo por
medio del profeta Malaquías que los sacerdotes estaban violando los
mandamientos de Dios cuando ofrecían ofrendas contaminadas y estaban
robándole a Dios. De la misma manera, aquellos que no dieron los diezmos y
ofrendas a los Levitas como Dios mandó estaban robándole a Dios.
Bajo el Nuevo
Pacto, el sacerdocio Levítico ha sido reemplazado por el sacerdocio de
Melquisedec, y la autoridad Bíblica de recibir los diezmos y ofrendas de Dios
ha sido transferido de vuelta a la orden de Melquisedec. Jesucristo, sentado a
la mano derecha de Dios el Padre, ahora tiene la posición eterna de Sumo
Sacerdote en la orden de Melquisedec. Cristianos hoy dan sus diezmos y
ofrendas para soportar la obra de Jesucristo por medio de Su iglesia.
Mientras
obedeciendo la regla Bíblica de dar el diezmo, cada Cristiano es
individualmente responsable para determinar su verdadero aumento. Jesús dijo,
“Dad, pues, a César lo que es de César,” demostrando que todos los
impuestos que son pagados a “César” (gobiernos civiles hoy) son excluidos
al determinar el aumento de uno. También excluido son los gastos relacionados
a los negocios o empleos de uno, cuales reducen el ingreso neto actual.
Cristianos que tienen un ingreso tan limitado que su ingreso neto entero es
requerido para cumplir con los gastos de vivir no tienen un aumento con el
cuál puedan dar el diezmo. El hecho de dar dinero no es requerido para la
salvación. Sin embargo, si un Cristiano ha sido bendecido financieramente por
Dios, él o ella debe de dar de buena gana segun sea dirigido por el Espíritu
Santo. Cada Cristiano debe dar del corazón con actitud de amor y servicio, de
acuerdo a las bendiciones que Dios le ha otorgado--ambos espiritualmente y
físicamente.
Referencias
de las Escrituras:
| Gn. 1:26-28 |
Dt. 8:1-18 |
Gn.4: 3-7 |
| Nm. 18:1-29 |
Mal. 3:7-11 |
He. 7:1-10 |
| S. 2:12-17 |
Mal. 1:6-14 |
Mal. 2:1-10 |
| Mt. 22: 21 |
Mal. 5:17-20 |
Mt. 6:19-21 |
EL
EVANGELIO
La palabra
evangelio significa “buenas noticias.” El evangelio es el mensaje
maravilloso del plan de Dios de salvación para toda la humanidad por medio de
la vida, muerte y resurrección de Jesucristo, Su Hijo unigénito. El Nuevo
Testamento llama a este mensaje el evangelio de gracia. El evangelio de gracia
es las buenas noticias de que Jesucristo es el Salvador del mundo y que por
medio de Su sangre todos aquellos que se arrepienten y creen en Él pueden
tener sus pecados perdonados y pueden entrar en la Familia de Dios. El
evangelio también es un mensaje sobre el venidero reino de Dios que viene a
la tierra. Es las buenas noticias de que cuando Jesucristo regrese a la tierra,
Él establecerá el reino de Dios y el gobierno de Dios. Él gobernará a
todas las naciones como Rey de reyes y Señor de señores. Los santos que son
dados vida eterna en la primera resurrección, serán herederos del reino con
Jesucristo y gobernarán con Él como reyes y sacerdotes. El evangelio tiene
que ser predicado a todas las naciones como un testigo antes que Jesucristo
regrese para establecer Su reino. Por medio de la predicación del evangelio,
Dios está preparando a Sus santos para Su reino a través de llamar a
aquellos que Él ha escogido que se arrepienten y convierten.
Referencias
de las Escrituras:
| Hch. 20:24 |
Jn. 3:16 |
I Jn. 2: 1-2 |
| Mr. 1:14-15 |
Mt. 24:14 |
Ro. 10: 8-18 |
| Mr. 16:15-16 |
Mt. 28:19-20 |
Is. 9:6-7 |
| Hch. 11:19-21 |
Ro.8:16-17 |
I Co. 15 |
EL
REINO DE DIOS
El reino de
Dios es el gobierno de la Familia que es Dios. El reino de Dios en el momento
presente gobierna el universo entero. Aunque el reino de Dios todavía no
está gobernando sobre la tierra, todos aquellos que tienen el Espíritu de
Dios están bajo el gobierno de Dios el Padre por medio de la Señoría de
Jesucristo. El reino de Dios será restaurado sobre la tierra cuando
Jesucristo regrese como Rey de los reyes y Señor de señores. Cuando eso
ocurra, el Milenio comenzará y los santos inmortales, como los hijos de Dios,
gobernarán como reyes y sacerdotes con Jesucristo en el reino de Dios.
Después que Dios el Padre traiga la Nueva Jerusalén de los cielos a la nueva
tierra, el reino de Dios gobernará el universo entero desde el Nuevo
Jerusalén para toda la eternidad.
Referencias
de las Escrituras:
| Ap. 2:26 |
Dn. 2:44 |
Mi. 4:1-4 |
| Ap. 3:12,21 |
He. 11:13-16 |
I Co. 15:50-54 |
| Ap. 5:10 |
Is. 11:1-10 |
Col. 1:13 |
| Ap. 21 |
Is. 66:22-23 |
Jn. 3:3-7 |
LAS
RESURRECCIONES
La Biblia
revela que hay dos diferentes resurrecciones de la muerte: 1) restauración a
vida física como un ser humano compuesto de carne y hueso, y 2)
transformación a vida eterna como un ser de inmortal y hecho de espíritu.
Las Escrituras registran la resurrección de varias personas a la vida física
en varios tiempos por la voluntad de Dios. En los tiempos del Antiguo
Testamento, el hijo de una viuda fue restaurado a la vida por medio de la
oración del profeta Elías. El milagro de Jesús en el cual Él resucitó de
la muerte a Lázaro es un ejemplo muy bien conocido de los tiempos del Nuevo
Testamento. Estos eran milagros especiales de la misericordia de Dios cual
prolongó la vida física de los individuos. Aquellos quienes Dios resucitó
en esta manera no les fue dado inmortalidad, pero murieron de nuevo.
Jesucristo fue el primero de ser resucitado a la inmortalidad por el poder de
Dios el Padre. Para poder ser un ser humano, Jesús se despojó Él mismo de
Su gloria y poder como el Señor Dios del Antiguo Testamento. Cuando Él fue
resucitado, Él fue restaurado a Su completa gloria, poder y honor como Dios.
Jesucristo es llamado el Primogénito de los muertos porque Él es el primero
de millones cuáles serán resucitados a inmortalidad. Cuando Jesucristo
regrese a la tierra, todos los verdaderos Cristianos que han muerto serán
resucitados a vida eterna como seres inmortales hechos de espíritu. Aquellos
Cristianos que están vivos cuando Jesucristo regrese serán cambiados
instantáneamente de carne y hueso hacia espíritu. Esta transformación hacia
espíritu es el nuevo nacimiento, cuando los santos de Dios--ambos muertos y
viviendo-- verdaderamente serán “nacidos de nuevo” hacia la Familia de
Dios. Todos los santos serán compuesto de espíritu, como Dios es compuesto
de espíritu, y serán miembros de la Familia divina de Dios. Ellos
gobernarán con Jesucristo como reyes y sacerdotes en la tierra. Esta
resurrección es llamada la Biblia la primera resurrección.
Después de
los 1,000- años del reinado de Jesucristo y Sus santos, habrá una
resurrección a vida física para todos aquellos que murieron sin haber
recibido la oportunidad de salvación. Durante esta segunda vida física, cada
persona tendrá su primera y única oportunidad para salvación por medio de
Jesucristo. Aquellos que aceptan la salvación de Dios entrarán en la Familia
de Dios como seres de espíritu. Aquellos que rechazan la salvación por medio
de de Jesucristo serán condenados a muerte eterna. Ellos estarán juntos con
los malvados incorregibles los cuales han muerto durante toda la historia, que
serán resucitados a vida física. Todos aquellos que han rechazado el aceptar
salvación, y con conocimiento y propósito cometieron el pecado imperdonable--
blasfemia contra el Espíritu Santo de Dios el Padre--serán resucitados para
que reciban el juicio final de Dios. Su sentencia sera morir en el lago de
fuego. Esta muerte es la segunda y última muerte, de cual no hay
resurrección.
Referencias
de las Escrituras:
| I R. 17:17-24 |
Jn. 11:20-44 |
Mr. 5:35-42 |
| I Co. 15:3-4, 20-23 |
Ro. 1:4 |
He. 2:9-10 |
| Jn. 5:28-29 |
I Co. 15:23, 35-55 |
Ap. 20:4-6 |
| Mt. 27:52-53 |
Ap. 20:11-12 |
Ez. 37:1-14 |
| Ap. 20:11-15 |
II P. 3:10-12 |
Mt. 25:41-46 |