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LAS LEYES Y MANDAMIENTOS DE DIOS

La Naturaleza de las Leyes de Dios:

Las leyes y mandamientos de Díos como reveladas en ambos Antiguo Testamento y Nuevo Testamento son las reglas santas y perfectas basadas en el amor de Dios. Las leyes y mandamientos de Dios están diseñadas para enseñar al hombre cómo amar y adorar a Dios, y para cómo amar a su prójimo. Dios ha hecho saber y conocer Sus leyes y mandamientos al mundo desde el principio y requiere que toda la humanidad los guarde. Las leyes y mandamientos de Dios nos deja saber qué es el pecado, y adónde no hay ley no hay pecado. Nadie pudiese ser conocido como un pecador, o bajo pecado, si Dios no pidiera que toda la gente del mundo guardara Sus leyes y mandamientos. Las Escrituras enseñan que Dios juzga a todas las naciones según la obediencia o desobediencia hacia Sus leyes, resultando en bendiciones por obediencia y castigos por desobediencia o pecado. Por causa de pecado y maldad en los tiempos de Noé, Dios destruyó el mundo con el diluvio. La gente de Sodoma y Gomorra fueron destruidos porque ellos eran pecadores delante de Dios. La gente de Nínive eran una nación gentil no en pacto con Dios, pero Dios les dio advertencia por medio de Su profeta Jonás de su inminente juicio por sus pecados. Los habitantes de la tierra de Canaán fueron expulsados por sus pecados religiosos y sexuales. El pueblo de Israel, la nación escogida de Dios, también pecaron gravemente contra Dios y fueron hacia el cautiverio. Por medio del pecado y la desobediencia a las leyes y mandamientos de Dios, el mundo entero ha sido culpable delante de Dios. Generación tras generación se ha sometido a la naturaleza humana pecaminosa y han fallado hasta cumplir con los requisitos mínimos de la letra de la ley.

Mientras Dios siempre ha requerido que la humanidad guarde Sus leyes y mandamientos en la letra de la ley, Él desea que cada ser humano aprenda a adorarlo en el espíritu de la ley. El propósito espiritual de las leyes de Dios es que cada uno aprenda a amar a Dios con todo su corazón, mente, alma, ser y fuerza; y amar a su prójimo como a sí mismo. Las Escrituras revelan que la obediencia a las leyes de Dios en espíritu es una condición para recibir la vida eterna. Solamente por el don del Espíritu Santo es posible la obediencia. Por medio del poder del Espíritu Santo, cada Cristiano puede tener las leyes y mandamientos de Dios escritas en sus corazones y mentes y pueden aprender a caminar diariamente en la obediencia espiritual que Dios desea. Las leyes y mandamientos de Dios no son contrarios a la gracia y fe pero son verdaderamente establecidos por la fe. (Vea Justicia, Fe, y Gracia.)

Referencias de las Escrituras:

G.3:11-13; 4:7-11 G. 6:5-13; 15:16 Lv. 18:5
Jer. 18:7-10 Ez. 20:11, 13,21 Pr. 4:4        
Dt. 28:1-13 Dt. 4:1-13; 6:1-4 Gá. 3:11
Ro. 10:5 Ro. 3:9-22; 4:13-16 Ro. 2:11-13
Mt. 22:36-40 Sal. 19:1-7 Sal. 111:10
Jn. 14:15-24  Sal. 119 I Jn. 2:4-6
Mt. 4:4 Isa. 42:21 I Jn. 3:4
Mt. 5:17-20 I Jn. 5:2-3 II Tim. 3:16
He. 8:10-12; 10:16-22 Ap. 22:14 Ap. 12:17; 14:12

Los Diez Mandamientos:

Los Diez Mandamientos, hablados por Dios hacia Israel, son la fundación de todas las leyes de Dios. Ellas han estado en efecto desde el principio de la humanidad, más de 3,000 años antes de que fueran dadas en el Monte Sinaí. Su forma escrita es la totalidad de las leyes espirituales las cuales funcionan en todo tiempo, aunque la persona las conozca o no. Obediencia a estos mandamientos trae bendiciones,y desobediencia trae castigos. Los Diez Mandamientos nos enseñan como expresar amor hacia Dios y a nuestro prójimo. Ellos tienen que ser guardads para recibir la vida eterna. (Vea Fe y Gracia.)

Referencias de las Escrituras:

Ex. 20:1-17 Dt. 5:6-21 Dt. 30:15-20
Mt. 19:16-22 Ro.7:7-14 Mt. 22:36-40
I Jn. 3:22-24 Ro.13:8-10 II Jn. 6-10

El Día de Reposo:

El día del Sábado es el séptimo día de la semana. En el principio, el Sábado fue hecho por Dios. Él bendijo y santificó el séptimo día cuando hizo la creación como un día especial para descanso y compañerismo con Él. El Sábado es un día de recordar la creación y fue hecho para toda la humanidad. Era el día de adoración semanal por 3,000 años ante que los Diez Mandamientos fueron dados hacia Israel. El cuarto mandamiento es un recuerdo para observar y guardar santo el día Sábado.

Como el Señor Dios del Antiguo Testamento, Jesucristo hizo el día del Sábado por medio de descansar en el primer séptimo día y lo bendijo y santificó. En el Nuevo Testamento, Jesucristo proclamó que Él es Señor del día Sábado. Durante el ministerio de Él en la tierra, Él reafirmo que el Sábado era sagrado y enseñó como observarlo correctamente. Jesucristo Mismo enseñó por Su ejemplo que es correcto hacer bien en el día del Sábado, en adición de descansar de su labor físico y negocios. Los apóstoles de Jesucristo y la iglesia del Nuevo Testamento primitivo observaban el Sábado y les enseñaban a los Cristianos Gentiles que hicieran igual.

La observancia del séptimo día es una señal especial del pacto entre Dios y Su pueblo. Dios manda que sea observado desde el atardecer del Viernes hasta el atardecer del Sábado. Durante este tiempo sagrado, Cristianos son obligados a descansar de su labor y congregarse para adorar a Dios y recibir instrucción de Su Palabra. Observancia del día séptimo (Sábado) es necesario para la salvación y para el verdadero compañerismo con Dios el Padre y Jesucristo.

Referencias de las Escrituras:

Gn. 2:1-3 Mr.2:27-28 Ex. 20:8-10
Ex.31:13-17 Is.58:13-14 Is. 56:1-7   
Is. 66:23 Ez. 20:12,20 Lv. 23:1-3
Lc. 4:4 Hch.13:42-44 Hch. 17:2
Hch.18:4,11 Hch. 19:8-10 He. 4:4-10

Las Fiestas y Días Santos:

Las Escrituras enseñan que hay siete fiestas anuales y días santos los cuáles fueron establecidos por Dios para que fueran observados como convocaciones especiales. Estas fiestas y días santos representan el plan de salvación que Dios tiene para la humanidad. La observancia de estas santas convocaciones es una señal entre Dios y Su pueblo. Las fiestas anuales y días santos de Dios fueron observadas por Su pueblo durante los tiempos del Antiguo Testamento. En el Nuevo Testamento, encontramos que el ministerio entero de Jesucristo estaba centralizado sobre el significado espiritual de estos días santos. La iglesia primitiva apostólica del Nuevo Testamento observaba fielmente estas fiestas y días santos. Las Escrituras revelan que ellas serán observadas por toda la humanidad cuando Jesucristo regrese.

Como los días santos son Sábados anuales, ellos pueden caer en cualquier día de la semana (menos Pentecostés, el cual siempre cae en un domingo). Cuando un día santo anual cae durante el Sábado semanal, la observancia especial del día santo toma precedencia. Las fiestas y días santos de Dios son son observadas de atardecer hasta atardecer conforme al calendario hebreo calculado como fue preservado por los Judíos Levitas. Las siete fiestas anuales y días santos son los siguientes:

Fiesta o Día Santo

Fecha bíblica de observancia

1) La Pascua El día 14 del primer mes*
2) Fiesta de Panes Sin Levadura Días 15 hasta el 21 del primer mes (El día 15 y 21 son días santos)
3) Pentecostés Contado anualmente**
4) Trompetas Primer día del séptimo mes
5) Expiación El día 10 del séptimo mes
6) Tabernáculos Días 15 hasta el 21 del séptimo mes (El 15 es un día santo)
7) El Gran Día Ultimo Día 22 de séptimo mes (santo)

* No es un día santo

** Cincuenta días son contados, empezando con el primer día de la semana durante la Fiesta de Panes Sin Levadura. La fiesta siempre es observada en el día 50, cual siempre cae en el primer Día de la semana.

Referencias de las Escrituras:

Lv. 23 Ex. 23:14-17; 31:13 Ex. 12:1-20
Jn. 7:37 Mt. 26:17-18 I Co. 5:7-8
Hch. 2:1 Hch. 18:21 Hch. 20:16
I Co.16:8 Zac. 14:16-19 Is. 66:23

EL PECADO

El pecado es la transgresión de las leyes santas y mandamientos de Dios, sea en la letra o en el espíritu de la ley. Entonces, el pecado es falta de obediencia a la ley o contra la ley. El pecado también es la corrupción de la conciencia de una persona. El resultado final del pecado es la muerte eterna. Cuando una persona se arrepiente profundamente y sinceramente hacia Dios, los pecados de uno pueden ser perdonados por fe en la sangre y sacrificio de Jesucristo, para la remisión de esos pecados a través de la misericordia de Dios el Padre. El único pecado imperdonable es transgresión de las leyes de Dios con un actitud persistente, con conciencia, y hechos a propósito. Este pecado no puede ser perdonado porque es el rechazamiento voluntario del plan de salvación de Dios, es el rechazamiento y blasfemia voluntario contra el Espíritu Santo de Dios el Padre, y es despreciar el sacrificio de Jesucristo como algo que no es santo. Blasfemia contra el Espíritu Santo es el pecado de condenar las obras de Dios el Padre, que son cumplidas por medio del poder de Su Espíritu Santo, y atribuir tales obras a Satanás el diablo. Cuando una persona ha cometido el pecado imperdonable, su conciencia es cauterizada con una plancha caliente, y es imposible ser convicto por el Espíritu Santo y no puede ser llevado hacia arrepentimiento. El juicio de Dios por el pecado imperdonable es la segunda muerte, o muerte eterna, de la cuál no puede haber resurrección. 

Referencias de las Escrituras:

I Jn. 3:4 Ro. 7:12-14 I Jn. 1:5
Hch. 2:38 Ef. 1:7 Ef. 1:7; 2:1-10
I Jn. 5:17 Stg. 2:10-11; 4:12 Gá. 5:19-21
Ro. 6:23 Ro. 14:23 Hch. 3:19
Mt. 12:31-32 He.6:4-6 Gá. 1:8-9
He. 10:26-27 Ap. 20:14-15 Ap. 21:8

EL ESPÍRITU SANTO

El Espíritu Santo no es una persona o el tercer miembro de lo que llaman una Trinidad. El Espíritu Santo es el poder por cuál Dios el Padre y el Hijo cumplen Su voluntad. La impregnación del Espíritu Santo de Dios el Padre quiere decir que la persona está engendrada espiritualmente y es dado gratuitamente a cada creyente cuando se arrepiente de sus pecados, es bautizo por inmersión, y por la imposición de manos. Este engendramiento del Espíritu Santo es

la promesa y garantía de la promesa de vida eterna por medio de Jesucristo. Es el poder de Dios el cual hace a cada hijo engendrado de Dios que tome parte de la naturaleza divina y nos da la habilidad de desarrollar el amor de Dios. Los frutos del Espíritu Santo son amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, y templanza. La morada del Espíritu Santo nos da el poder para vivir conforme con la voluntad de Dios y vencer las tentaciones de la naturaleza humana, el mundo, y Satanás. Mientras un creyente engendrado busca a servir y obedecer a Dios el Padre y Jesucristo, el Espíritu Santo y dirigirá a él o ella hacía toda la verdad que está contenida en la Palabra de Dios y es necesaria para la salvación. 

Referencias de las Escrituras:

Gn. 1:2 Hch. 2:38 Jn. 14:16, 26
Ro. 8:9-14 I Co. 2:9-10 Hch. 8:15-17; 19:6
Gá. 5:22-23 II Ti. 1:6-7 Ef. 1:13-14
II Co. 1:21-22 Is. 55:1-3 Jn. 7:37-39
I Jn. 3:9-11 I Jn. 4:4-8 II P. 1:1-11

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Updated October 7, 2008